Cinco reflexiones que recordarás en tu próxima comida

Cinco reflexiones que recordarás en tu próxima comida

Mucho hemos hablado ya en PLANTARTE de alimentos beneficiosos para nuestro organismo: la alcachofa, el ajo, la cúrcuma, el aguacate, las algas… Y lo que nos queda. Incluso hemos hablado de los utensilios de cocina más adecuados para cocinar más sano. O de hábitos saludables como el tai chi o la respiración consciente. Hoy queremos hablaros de los beneficios de la alimentación consciente.

Pues bien… si fusionamos la importancia de lo que comemos y la manera en la que lo hacemos emerge con fuerza un nuevo concepto: la alimentación consciente. Obviamente no es un concepto nuevo, pero si que ha entrado con fuerza en nuestras vidas, especialmente en estos tiempos que corren en lo que lo enlatado, pre cocinado y comer andando o con prisa está a la orden del día.alim cons5

Cuando hablamos de alimentación consciente no debemos pensar en no disfrutar de la comida o hacer de ella algo aburrido. Todo lo contrario, es una forma, un estilo de alimentación en el que todas y todos podamos disfrutar de la alimentación y al mismo tiempo canalizarla para estar más sanos. Implica comer prestando especial atención a los sabores, a las texturas, a los olores e incluso sentir como nos sientan tanto a nivel físico como emocional.

¿Qué es la alimentación consciente?

Consiste en comer en pleno estado de consciencia en lo que comemos, como lo hacemos, en que contexto y que consecuencias tiene tanto para nosotros como para nuestro entorno. A continuación PLANTARTE da cinco reflexiones que recordarás en tu próxima comida. No son tan difíciles de seguir y cada vez más disfrutarás de lo que realmente significa comer.

1. Centrémonos en el momento de la alimentación.

Veamos ejemplos. Por ejemplo vamos al cine y salvo los incivilizados que comentan la película en voz alta o se ponen a hablar por el movil, alguien que paga una entrada lo que quiere es disfrutar del argumento de la pelicula, de las imágenes, la fotografia, la banda sónora o los diálogos. Si alguien habla por el movil, wassapea o se pone a pensar en el trabajo no acaba de disfrutar de la película.

Pues bien, con la alimentación sucede lo mismo. Otra forma de entenderlo: suele suceder que coincidimos en la hora de la comida o la cena con los informativos de noticias, o en el peor de los casos con alguna basura televisisva que tanto nos gusta. Los informativos (parate a analizarlo) emplean entre un 80 y un 90% de sus tiempo de emisión en noticias negativas: terrorismo yihadista, secuestros, violencia de genero, casos de corrupción y un largo etcétera.

Nos guste o no esas noticias generan estrés en la mayor parte de los casos. El estrés viene de la indignación, del miedo o la preocupación que nos generan esas noticias. Podemos pensar que ya estamos inmunizados pero esos mensajes atacan, subliminalmente, a nuestro estado emocional. Ni tu ni yo seremos expertos en la vinculación entre lo emocional y lo fisiológico, pero hazte esta pregunta: ¿de verdad crees que generar esa tensión o estrés mientras te alimentas puede aportarte algo positivo?

2. “Mantén la calma, no es tan aburrido”.

Muchas y muchos de los que lean este artículo pueden pensar que debe ser muy aburrido eso de comer sin ningún estimulo externo. Los budistas, cuyos hábitos se han demostrado no solo saludables sino fuente de felicidad, emplean apenas veinte minutos en sus cómidas y lo hacen en pleno silencio y siendo conscientes de cada bocado que saborean.

De hecho, una práctica budista, que incluso empieza a cobrar fuerza en occidente (se aplica en empresas como Google) es dar un tiempo adecuado para la comida al discípulo o empleado: los budistas dan tres pasas o una mandarina al comensal y veinte “largos minutos” para que DISFRUTEN DE LO QUE COMEN.

Por otro lado, y seguro que no es la primera vez que lo escuchas, ello permite una masticación correcta y adecuada que facilita la digestión. Comer en silencio conlleva eso: la entrada justa de aire en nuestros pulmones y estomago, que implica una digestión más sencilla y equilibrada.

alim cons43. Alimentación consciente, una cuestión de hábitos. Se regular.

Es de gran importancia respetar unos horarios en las comidas habituales en nuestro día a día. Esto beneficia enormemente la regulación del aparato digestivo. En nuestra cultura se comen tres comidas diarias. Sin embargo, aquellos que comen a intervalos, que cambian sus horarios o se saltan una comida pero la suplen con un atracón, o cualquier hábito alimenticio poco regular, generan resistencia a la insulina y desarrollan síndrome metabólico. Es también curioso como la mayor parte de nosotros comemos por inercia cuando llega la hora Xporque es la hora de comer o es la hora de cenar” tengamos o no hambre. Ese es el problema. ¿Realmente escuchamos a nuestro organismo?

4. ¿Que puedo hacer para comer más tranquilo si el entorno no lo es?

Lo primero es que te lo estás planteando. Hemos dado un paso de gigante. Romper hábitos es tremendamente difícil, salir de nuestra espiral de rutina no resulta sencillo, pero aquellos que lo prueban y son persistentes acaban preguntándose porqué no lo habrán hecho antes. Lo principal es buscar un lugar que nos transmita tranquilidad y que no nos altere.

Cierto es que este estado de relajación es externo (depende del tráfico, ruidos, contaminación), pero puede trabajarse desde el interior con prácticos y sencillos ejercicios de respiración vinculados al yoga, por ejemplo. Y sobre todo debemos focalizarnos en el momento de la alimentación, de la masticación, de los aromas, la temperatura de la comida… y dejarse llevar.

Es como ver un atardecer en silencio, pero con el paladar. Ojo, esto no implica que debamos comer ni cenar solos. Es positivo hacerlo en compañía, mantener contacto e incluso podemos mantener una charla ligera, nada que nos enerve o nos tensiones.

El momento de la comida sirve para estrechar lazos con familia (en muchos casos el único momento donde se reune toda la familia) o con los amigos. Sirve también para que los más pequeños empiecen a familiarizarse con este momento tan importante.

Y huelga decir que la comida se saborea mejor si la ha preparado uno mismo porque sabe como lo ha hecho y sobre todo el amor y la pasión, como me enseño un buen amigo (y cocinero), son los ingredientes principales para que el plato sea exquisito.

5. Comer es un acto de consciencia y no de impaciencia.

Teenagers in the park with different fruits and vegetables.Como apunta la guru de la alimentación, Suzanne Powell, comer es un acto de consciencia. Cuando comemos en celebraciones especiales (y muchas veces aunque no lo sea) comemos, en general,  con avaricia, como si no hubiese mañana.

Como también lo hacemos cuando compramos esos alimentos. Somos tan ingenuos que, tal como apunta la experta en la materia Suzanne Powell (de quien recomiendo la lectura Alimentación Consciente), seguimos comiendo porque tenemos hambre sin pensar que lo que acabamos de masticar aun esta en camino a nuestro estomago y que ello lleva su tiempo.

Es decir, no engullimos y aparece en el estomago por arte de magia, sino que la saciedad llega a los minutos. Pero cuando seguimos comiendo no somos conscientes de que ya no necesitamos comer más. Y luego nos duele la tripa…

Alimentación desde la consciencia

alim cons2El ritmo con el que vivimos es cada vez más rápido, de modo que ya no tenemos la misma capacidad de introspección y análisis de que y porqué comemos”, apunta la reconocida nutricionista de la Universidad de Harvard, Lilian Cheung. “Por eso, alimentarse a conciencia es cada vez más importante. Necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro alimento o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados“, concluye Cheung.

Para muchas personas comer rápido, casi engulliendo, significa comer más. Pero la alimentación consciente indaga en reconocer el porqué sentimos ese deseo intenso de comer y qué factores refuerzan el hábito de llenar nuestra tripa. Las nutricionistas como Lilian Cheung o Susan Powell, que sugieren comenzar paulatinamente: “No se exija demasiado. No se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que demanda constancia“, aconseja Cheung.

Haré un especial apunte que quizá no venga al caso. Pero me molesta soberanamente las estupideces que veo cocinar en la tele o los platos ridículos con precios astronómicos de los restaurantes de estrellas michelín y todas esas patochadas. Mientras nos dedicamos a frivolizar con la comida hay millones de personas que se mueren por no poder comer un simple plato de arroz cocido. Tu has nacido, seguramente, en un pais que donde probablemente sucedan casos de mal nutrición, pero dificilmente de desnutrición (la diferencia estriba en darle a tu hijo bolleria industrial o no tener nada para darle de comer).

Y probablemente puedas comer casi todo lo que te apetezca. No es demagogia. Yo también he comido (cada vez menos) mucha comida basura. Pero quizá mientras lo comes, si piensas fríamente en lo afortunada o afortunado que eres, así seas más consciente de lo qué comes, cómo lo comes e incluso pidas una pizza en vez de dos porque unas cuantas porciones acabarán en la basura. Y lo sabes…




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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