Clases de comunicación: las claves para expresarte de forma clara y concisa

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La comunicación es el pegamento social más poderoso. Pero, ¿qué quieres decir con eso de pegamento social? Pues el vínculo, la unión o la adhesión de las personas a un sistema aceptado que permite que nuestras relaciones fluyan. Bien es cierto que hay muchas clases de comunicación. Y que estas, a veces, no se usan adecuadamente. Pero ya te digo, que sin comunicación ni tu, ni yo, estaríamos aquí.

Las diferentes clases de comunicación que existen se determinan por las distintas competencias comunicativas que empleamos, o somos capaces de emplear.

Si te parece, hacemos un repaso de las clases de comunicación que podemos usar, en función de las competencias comunicativas que necesitamos como seres sociales.

Clases de Comunicación o Competencias Comunicativas

 

1. Competencia lingüística o gramatical

Una de las más recurridas y conocidas. La que todas y todos usamos en nuestro día a día.

Básicamente es el conocimiento y capacidad de expresarnos en nuestra lengua.

Permite integrar todos los componentes de la comunicación bidireccional: la forma en la que nos expresamos y su consiguiente significado. En este caso, hablamos de elementos que incluyen…

  • Lo sonoro o fónico. Nos referimos a aspectos como la entonación, el volumen o el ritmo.
  • El léxico y la semántica. Esto es el vocabulario que empleamos en nuestra comunicación.
  • La estructura de las palabras. Es a lo que llamamos gramática y que estudia la estructura, concordancia y combinación de las palabras. Determina la coherencia de la comunicación, le da orden y estructura. Para que podamos entendernos.

2. Competencia sociolingüística

clases de comunicaciónSin embargo, si la comunicación “quiere” ser el pegamento que “junte” a las personas y sus mensajes, entonces la comunicación debe conocer en que contexto actúa.

Por eso, entre las clases de comunicación, es importante comprender la competencia sociolingüística. En este caso, me refiero a cómo se desarrolla la lengua en un contexto determinado.

Vivimos en un lugar determinado, en una cultura concreta y en un momento preciso. Y la comunicación debe adaptarse a esas circunstancias. Por ello, debemos entender los diferentes parámetros comunicativos en función de la situación en la que nos encontramos.

Si no conoceos el contexto de una conversación, podemos entender cosas totalmente diferentes a las que los comunicadores querían expresar.

3. Competencia estratégica

En las distintas clases de comunicación existe un componente estratégico para que nuestra comunicación sea productiva y eficaz. Es como una partida de ajedrez en la que sabemos que hay unas reglas o unas normas, comunmente aceptadas. Y que podemos recurrir a esas “normas” para tratar de alcanzar la mayor efectividad con nuestra comunicación.

Por ejemplo, ante situaciones de incomprensión o falta de comunicación, podemos recurrir a esta competencia estratégica para reconducir el proceso comunicativo.

Para ello, tenemos recursos, frases hechas o estrategia para mejorar el proceso comunicativo. Una sonrisa, una mirada o, en general, el lenguaje no verbal, es muy útil. También otras licencias comunicativas, como un chiste, una broma o un cambio de tema en el momento adecuado mejoran los procesos comunicativos. Pueden hacernos sentir más comodidad a la hora de comunicarnos con otros..

4. Competencia discursiva

Finalmente, otro de los “ingredientes” que no puede dejar de estar presente en cualquier proceso comunicativo es el relativo a las competencias discursivas.

Nos referimos a las capacidades o habilidades comunicativas que nos permiten ordenar y dar coherencia a los mensajes que emitimos. Y a la capacidad de transmitir nuestros mensajes en distintos contextos o situaciones.

Entendemos que si un adolescente se va de acampada un fin de semana, será capaz de adecuar su mensaje, de forma ordenada y lógica. Tanto si se lo cuenta a sus padres, como se se lo cuenta a sus amigos. Pero, seguramente, dentro de una estructura lógica, coherente y ordenada, estará adaptado en forma e ideas de forma distinta cuando el contexto sea familiar o amistoso.

Ahora que ya sabemos las competencias comunicativas que podemos desarrollar en los procesos comunicativos es hora que pasemos a concretar las clases de comunicación más habituales.

Clases de comunicación basadas en los canales comunicativos

Las personas solemos comunicarnos en función de unos canales de comunicación. Esto da lugar a diferentes clases de comunicación. Todas ellas son útiles y complementarias.

1. La Comunicación Verbal

Es, tal vez, la clase de comunicación más empleada. La comunicación verbal determina la manera en la que comunicamos nuestro mensaje verbalmente. Esta comunicación se refiere a la oral o hablada. Pero también a la escrita.

clases de comunicaciónEsta clase de comunicación verbal tiene como objetivo hacernos entender por nuestro oyente u oyentes.
En el proceso comunicativo, al hablar con otras personas, la finalidad es que los otros comprendan lo que estamos comunicando. Nosotros sabemos qué queremos transmitir. Pero otra cosa es lo que los demás comprenden.

Tenemos que entender que todas las personas filtran los mensajes que les llegan y los interpretan en función de sus creencias y su visión de la realidad. Y como ya hemos dicho muchas veces, todas las visiones son validas pero distintas entre si.

En la comprensión del mensaje que queremos transmitir, el oyente interpreta en función de sus experiencias, sus emociones, o sus pensamientos o creencias. Esto determina y condiciona que, en ocasiones, el mensaje que transmitimos y el que recibe nuestro interlocutor, sean distintos.

Una estrategia para una buena comprensión es practicar la escucha activa. Empatizar con la persona que habla. Reconocer su contexto y circunstancias. Tratar de comprender su mensaje desde el punto de vista de su realidad.

Al mismo tiempo, debemos saber que la comunicación verbal puede ser Comunicación Oral y Comunicación Escrita.

Veamos la diferencia entre ambas:

a) La comunicación oral.

Esto son las típicas conversaciones, diálogos, debates, ponencias, clases. O cualquier proceso comunicativo oral. Incluso, los procesos comunicativos por voz y a distancia que permiten las nuevas tecnologías. Desde las llamadas por teléfono, hasta las vídeo conferencias.

En la comunicación oral intervienen diversos factores como nuestro volumen, tono o ritmo de nuestra locución.

Ventajas de la comunicación oral.
Es la más dinámica de las comunicaciones. Es instantánea. Nos permite emplear el lenguaje no verbal, además del tono, usamos el lenguaje corporal, las expresiones faciales. Esto define mejor el contexto comunicativo. Piensa en los líos que se montan en conversaciones virtuales, por RRSS o mensajería. Y eso, aunque usemos emoticonos.

Desventaja de la comunicación oral.
Su carácter inmediato hace que, al ser tan rápida, algunos mensajes sean poco meditados y den lugar a errores o malos entendidos.

b) La comunicación escrita.

Es una de las clases de comunicación más antigua y más empleadas en la historia de la humanidad. Se basa en el empleo de letras, símbolos o signos que quedan plasmados físicamente.
Admite un montón de fórmulas que nos permiten expresarnos. Desde la tradicional carta a los mensajes por correo electrónico, servicios de mensajería o redes sociales.

Cada mensaje escrito se adhiere a unas circunstancias culturales y sociales. Pero también gramaticales y de vocabulario. Es una clase de comunicación o medio muy habitual en todos los ámbitos de nuestra vida. Desde el laboral al educativo. Y como no, en el entretenimiento.

Tu trabajo de fin de carrera, un menú o una factura usan la comunicación escrita.

Ventajas de la comunicación escrita.
Su permanencia y su capacidad de ser modificados destacan en los mensajes escritos.
Además, su carácter permanente nos permite una mayor comprensión o revisión, si es necesario.

Desventajas de la comunicación escrita.
Los mensajes escritos no permiten que la comunicación bidireccional fluya inmediatamente (ahora, a veces, con wassap, si).

Además, la comunicación escrita es más elaborada y costosa que el lenguaje oral. Y, dependiendo del lugar del mundo en que nos encontremos, no todo el mundo la entiende.

2. La Comunicación No Verbal

clases de comunicaciónEn Plantarte hemos hablado mucho sobre la importancia de una clase de comunicación en la que, a veces, no reparamos. Nos referimos a la comunicación no verbal.

Esta se fundamenta en la emisión de mensajes sin el lenguaje oral, esto es, sin palabras. Dentro de esta comunicación, tenemos factores como el lenguaje corporal, la expresión de las manos, la expresión facial. O incluso el tono pueden formar parte del lenguaje no verbal.

La comunicación no verbal permite y facilita, tanto al emisor como al receptor, comprender mejor el mensaje que se recibe.

De hecho, el lenguaje no verbal es el mejor aliado de la comunicación verbal. Siempre y cuando sea coherente con nuestras palabras, los mensajes no verbales complementan o precisan el mensaje de nuestras palabras.

Siete consejos para mejorar nuestra clase de comunicación

1. Sencillez.
Tendemos a dar demasiadas vueltas a nuestros mensajes. Deberíamos practicar el minimalismo comunicativo. Ser capaces de ser más sintéticos. Esto facilita los procesos comunicativos.

¿Has oído esa expresión que dice que menos es más? Pues esto podemos aplicarlo a nuestra comunicación. Usar demasiados recursos literarios entorpece el proceso comunicativo.

Ojo, no decimos que hables en “modo indio”. Es bueno leer, es bueno conocer vocabulario. Pero también es bueno saber cuando usarlo. Y cuando es mejor un mensaje claro, conciso y practico que uno demasiado elaborado.

2. Naturalidad.
Cuando hablamos con naturalidad, las personas a las que nos dirigimos, de forma inconsciente, confían más en nosotros. De alguna extraña manera, cuando fingimos, actuamos o exageramos, los demás lo perciben y nos resta naturalidad. Esto provoca recelos o desconfianzas.

En la base de esto se encuentra nuestra seguridad y confianza en nosotras y nosotros mismos. Intentar aparentar no facilita la comunicación, sino que la desvirtúa y la entorpece. Es cierto que esto se produce para tratar de mejorar la percepción que los demás tienen sobre nosotros. O tratar de encajar en un contexto. Pero a la larga, actitudes comunicativas fingidas son insostenibles y acaba haciendo que perdamos credibilidad o desconfíen de nosotros.

3. Auto conocimiento
Muchas veces, tenemos que hacer un análisis profundo de quienes somos y los valores que queremos transmitir. Un buen consejo es rodearte de personas de confianza. Con las que puedas expresarte de una manera natural. Y ver cómo reciben tus ideas o mensajes.

Es buena idea preguntarles si se comprende bien los mensajes o ideas que quieres transmitir. Esas personas son nuestro espejo comunicativo. Y si llas y ellos son capaces de comunicarse adecuadamente contigo, también puedes tomarlos como referencias o ejemplos de buenos comunicadores y extraer sus recursos para mejorar tu capacidad comunicativa.

4. Positividad

Uno de los mejores recursos para mejorar tu comunicación es la positividad y el optimismo. Esto mejora considerablemente nuestra capacidad comunicativa. Es mucho más fácil transmitir ideas o mensajes desde un punto de vista positivo o constructivo, que desde la negatividad o la crítica.

Esto se traduce en ser amable y mostrar una actitud positiva en nuestra comunicación. Por ejemplo, acompañando nuestra argumentación con una sonrisa.

Otro factor que influye en nuestra predisposición comunicativa es la empatia. Ponerse en el lugar de los otros. Tratar de escuchar y comprender lo que nos quieren decir. Escuchar de forma activa y tratar de ser siempre constructivo y colaborador en los procesos comunicativos.

Esto es, incluso, positivo para tu equilibrio y bienestar personal.

5. Imaginación
La imaginación es la matriz de la comunicación. Todo lo que comunicamos se desarrolla unos segundos antes en nuestra mente. La capacidad de imaginar y proyectar esto en nuestra comunicación nos permite crear una comunicación más efectiva y atractiva.

Ojo, cuando hablamos de imaginación no lo hacemos para inventar o mentir. Sino para crear historias, imágenes y recursos visuales, sonoros y sensitivos que hagan más completa nuestra comunicación.

Si usamos el recurso del poder de la imaginación podemos conseguir de una forma más efectiva y productiva nuestro mensaje. Podemos conseguir que lo que decimos y transmitimos sea más atractivo y comprensible para aquellos que nos escuchan o nos leen.

6. Adaptación
Uno de los recursos más importantes para un buen comunicador es su capacidad de adaptación al contexto comunicativo. Saber con quién se habla, dónde se habla o que circunstancias acompañan el proceso comunicativo hace que este fluya de una forma más óptima y adecuada para nuestra finalidad.

clases de comunicaciónPor ello, son importantes algunos conceptos que ya hemos repasado como la capacidad de empatia o la escucha activa. Recordemos que cada persona tiene una realidad , en función de sus experiencias y vivencias. Esto conforma el mapa de su realidad y hace que cada persona procese y entienda una misma idea o situación de distinta manera.

Como ya he dicho, en más de una ocasión, esto no significa que la realidad de los demás sea menos “adecuada” que la tuya. Simplemente es diferente.

Cuando somos consciente de esto, lo normal es que nos hagamos más respetuosos y comprensivas con los demás. Y esto, sin duda, facilita el proceso comunicativo.

Observar y comprender la realidad de los demás y sus creencias nos puede ayudar a ser más asertivos y empáticos con los demás. Y, al mismo tiempo, tratar de adecuar nuestros mensajes para que sean más comprensibles desde la “realidad” del otro.

7. Calma
La comunicación tiene que fluir como un proceso desde la ralajación y la constructividad. No podemos hacer que la comunicación sea un elemento de conflicto o discusión permanente. Debemos usar todas las clases de comunicación de las que disponemos para generar un contexto propicio para alcanzar objetivos. De forma constructiva.

Por ello, nuestro estado de animo y nuestras emociones deben ser lo más calmadas y equilibradas posibles cuando hablamos con alguien. Debemos despojarnos de nuestros prejuicios y no empezar una conversación pensando que “no nos vamos a entender”.

Al contrario, debemos iniciar todo proceso comunicativo desde un estado de serenidad y positividad. Y encaminarnos en el proceso comunicativo con el ánimo de hacernos entender, pero también entender a los demás. De esta manera, es mucho más sencillo llegar a cuerdos, hacer fluir las relaciones o mejorar nuestra productividad en el trabajo.

Un buen consejo, en este sentido, es practicar respiraciones conscientes que nos ayuden a ubicarnos en el momento y la situación presente y ordenar nuestras ideas y mensajes para transmitirlos de la manera más eficaz y productiva posible.

Cuéntanos tus experiencias con la comunicación. ¿Cómo te comunicas con los demás? 

¿Tienes dificultades para expresarte? ¿Te cuesta escuchar o que los demás te escuchen?

Si has logrado mejorar tus habilidades comunicativas, cuéntanos cómo lo has logrado




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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