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Cómo comunicarse mejor en tu vida social y profesional: cuida lo que sale por tu boca

Cómo comunicarse mejor es una de las mayores preocupaciones de las personas en cualquier ámbito de su vida.

Ya sea en el trabajo, con la familia, pareja, hijos, vecinos. Cualquier relación social está basada en la eficacia de nuestras habilidades sociales. Nuestra capacidad de expresar define cómo nos perciben los demás. Y si queremos tener éxito social, tenemos que mejorar nuestra capacidad de comunicación.

El problema es que, muchas veces, pensamos que, como sabemos hablar, no necesitamos mejorar ni potenciar nuestra capacidad expresiva. Error.

Nuestra forma de comunicar en equipo, nuestra habilidad para tener una buena comunicación en el trabajo o para gestionar nuestras relaciones sociales y personales determina cómo nos sentimos.

Cómo comunicar mejor

Para comunicarnos mejor debemos analizar cada uno de los pensamientos y actitudes que tenemos en nuestros procesos comunicativos. La comunicación exige un profundo trabajo de auto-conocimiento y desarrollo personal que requiere un proceso introspectivo.

Si estamos felices, nos comunicaremos felices. Si estamos enfadados, transmitiremos molestia o ira. Si nos sentimos temerosas o dubitativos, sonaremos poco creíbles.

Así que tal cómo te sientes, así te expresarás. Y tal cómo te expreses, así te percibirán las personas que te rodean.

La importancia de hablar con confianza

Hablar con confianza y seguridad no puede ser algo fingido. Quiero decir que, si no te sientes segura o confiado, no vas a transmitir esa fortaleza. Puede que creas que tus palabras enmascaran tu estado de ánimo. Pero no.

Porque, cómo ya te he explicado en otras ocasiones, la comunicación es un proceso muy inconsciente. Tu lenguaje no verbal, tu tono de voz, tus expresiones muestran tu estado de ánimo. La comunicación refleja tus emociones.

Así que, si aspiras a ser un buen comunicador, primero debes trabajar aspectos internos en ti.

Hablar con seguridad

El miedo, la inseguridad y la falta de confianza vienen marcadas por experiencias vitales. Especialmente por procesos o momentos traumáticos que, de alguna manera, han dejado en ti unas creencias. Unas creencias limitantes que te impiden desatar todo el potencial que cualquier persona esconde dentro.

Las personas exitosas, que tienen una comunicación efectiva y segura también han pasado por experiencias que podrían haber debilitado su seguridad o fortalezas.

Sin embargo, las personas que hablan y se comunican bien, que se expresan para el éxito, lo hacen mediante un trabajo basado en la seguridad de que todas y todos tenemos algo que aportar.

Que los procesos comunicativos exitosos lo son porque la comunicación es aprender, escuchar, respetar y compartir.

Tener carisma se aprende

Muchas veces pensamos que hay personas que, por si mimas son capaces de seducir a un público, de enamorar a su audiencia. Y es así. Pero estas personas que brillan con su comunicación no nacieron así. Han desarrollados sus habilidades sociales y su capacidad de comunicación.

Es la voluntad y la actitud en la comunicación lo que diferencia a estas personas.

Personalmente he pasado de ser un niño tímido en la escuela a un adulto seguro en mis experiencias de hablar en público, de tener comunicación en equipo o de expresarme mejor en el trabajo.

Y esto se debe a que he interiorizado que todas y todos tenemos algo que aportar a las demás personas.

Por cierto, también es importante desarrollar nuestra capacidad de escucha activa. Así es cómo más se aprende. En cualquier proceso comunicativo. En cualquier ámbito de nuestra vida.

Cómo comunicarse mejor: las claves para expresar con eficacia

No quiero marearte mucho. Creo que la comunicación, en muchas ocasiones, falla por exceso, más que por defecto. Por eso, en vez de darte un listado largo de beneficios de una buena comunicación o 100 secretos de cómo ser un líder o cómo ser carismático, te daré tres grandes pautas que pueden mejorar la comunicación de las personas en cualquier ámbito de su vida…

¿Necesitas comunicarte mejora en el trabajo?

¿Quieres perder el miedo a hablar en público?

¿Te gustaría hablar con más sinceridad con familia y amigos?

Pues bien, estoy seguro de que si interiorizas estos tres grandes consejos, vas a mejorar tu comunicación y, con ello, tus relaciones sociales y tus relaciones profesionales. Y de esta forma, te vas a sentir mucho más centrada, mucho más equilibrado y eso, en definitiva, aumentará tu bienestar, tu seguridad y la confianza en ti.

Escuchar para mejorar tu comunicación.

Es el gran problema de nuestra sociedad. De nuestro tiempo. Todas y todos pasamos por esa debilidad. No sabemos escuchar. Es una cuestión de ego. Por eso te decía antes que debemos profundizar en cada uno de nosotros. Hacer un trabajo de auto-conocimiento para averiguar que falla en nuestros pensamientos y creencias.

Cuando entendemos que somos seres sociales y no individuales es cuando nuestra comunicación mejora. Y la comunicación no sirve de nada si no nos escuchamos unas a otros. Todo lo que sabes ahora mismo es porque has sido capaz de escuchar con atención a otra persona. A un profesor, a un amigo, a tu entrenador o a un nutricionista.

Todas las personas, de forma hablada, escrita o por cualquier otra representación son las que te han enseñado lo que sabes. En el trabajo nos comunicamos con compañeros, clientes o jefes. De ellos nutrimos nuestros conocimientos.

Pero llega un momento en nuestra vida que creemos saber más de lo que sabemos. Entonces, en nuestra comunicación en el trabajo, con la familia o amigos usamos la comunicación para premiar y engordar a nuestro ego. Nos sentimos mejor si sabemos más que los demás. Nos sentimos más realizados si anteponemos nuestro criterio.

Y entonces pasa lo que pasa. No escuchamos para comprender. Escuchamos para responder. Para negar o contraponer. Usamos la comunicación como una herramienta de batalla dialéctica.

Pero la comunicación no es competición. La comunicación es cooperación.

Y la cooperación implica que todas las personas aportan algo.

Sin comunicación, la sociedad no habría llegado hasta donde está hoy.

Y nuestra intención debe ser que la comunicación siga siendo un bien común. Para construir y no para destruir.

Por eso, escucha cada palabra, porque cualquier persona puede darte la idea o la clave que necesitas para mejorar cualquier aspecto de tu vida.

Cuida tu lenguaje no verbal

Circula por ahí algún porcentaje que, a ciencia cierta ya no se si es certero o no. Pero, desde el sentido común, que es más apropiado que muchos estudios y teorías interesadas, quiero afirmar que es verdad que la comunicación no verbal pesa más que la verbal.

Esto significa que, cuando alguien habla, transmite más por su tono de voz, por sus gestos, por la posición de su cuerpo, o por la expresión de su cara, que por sus propias palabras.

Aquí, en Valencia, es un tópico la expresión “fill de puta“. Uso este ejemplo porque me parece muy representativo (más allá de mi opinión sobre la idoneidad de esa expresión) sobre cómo el tono de voz condiciona incluso la propia palabra.

Pues bien, si en cualquier conversación te definen como “fill de puta“, observa el tono porque, usado de forma amistosa es el mejor de los piropos que puedan definirte.

Sin embargo, de forma neutra, por escrito, sin emoticonos, esa expresión atribuye una profesión a tu madre que a nadie gusta.

Es un ejemplo de como el tono de voz, o incluso tu expresión corporal o facial puede modificar el significado de una palabra, mensaje o expresión.

Comunicación efectiva en tu vida

Más allá de este ejemplo, la importancia del lenguaje no verbal es crucial para una comunicación efectiva. Podemos hablar muy bien, de una forma más o menos técnica. O podemos preparar un discurso para hablar en público con las frases muy bien definidas, con nuestro mensaje muy bien estructurado. Esto es relativamente fácil.

Pero la comunicación no verbal, tu lenguaje corporal es más difícil de trabajar. Básicamente porque, hasta hace bien poco, no se reparaba o se cuidaba.

Los asesores políticos, por ejemplo, son grandes expertos y asesoran a personajes públicos muy reconocidos cómo modular la voz, posicionar las manos o hacer gestos con la cara.

Vale, ya sé que no eres político. Que no quieres ganar votos. Pero quieres algo, siempre queremos algo. En nuestro trabajo. En nuestro circulo de amistades, con tu familia o en la reunión de vecinos.

Y si sabes cómo usar tu lenguaje no verbal adecuadamente, te resultará más fácil.

Tres trucos para mejorar tu lenguaje no verbal:

– Cuida la posición de tu cuerpo: ni muy cerca ni muy lejos. Muestra siempre una postura firma y segura. Que tus manos estén a la vista. Y que los gestos de tus manos y tu cara sean coherente con tus mensajes.

– Que tu tono de voz transmita serenidad y seguridad. Esto se consigue desde la sinceridad. Si, por ejemplo, estás hablando en público y no sabes algo que te preguntan, admítelo con naturalidad. La sinceridad es el mejor complemento de la comunicación.

– Sonríe y comunica con respeto. Vale, puede que pienses que esto no es lenguaje no verbal. Pero la actitud con la que comunicas si es lenguaje no verbal. Si comunicas desde la arrogancia, tu mensaje se diluye y se rechaza.

Si comunicas desde la sinceridad y el respeto, tu interlocutor se siente valorado y está más dispuesto a escucharte y valorar tus ideas. Y, como la sinceridad, el sentido del humor es un grana aliado de tu comunicación. Sonríe y genera sonrisas. Depende del contexto, pero arrancar una sonrisa suele ser un punto a favor de tu habilidad social.

Confianza, respeto y naturalidad en la comunicación

Muy relacionado con el último punto de la comunicación no verbal, como actitud en los procesos comunicativos: es el respeto. Si nos comunicamos con respeto, con empatia y asertividad las otras personas que nos “reciben” se sentirán más integradas con nosotras y nosotros.

Cuando percibimos que ese respeto es mutuo, entonces ganamos en confianza y seguridad.

Como decía, al principio, nuestra seguridad y confianza se forja en la autoestima. Y esta tiene mucho que ver con cómo nos perciben los demás. O cómo nosotros detectamos que nos perciben las demás personas.

Pero piensa que si somos respetuosos, flexibles con las opiniones de los demás y empatizamos con los mensajes de los otros, esa percepción mejora. Y de esa manera, nos sentimos más fuertes, seguros y confiadas.

Y entonces nos expresamos mejor.

Y de la triada de atributos ya hemos hablado de confianza y respeto, dejo para el último el que me parece más importante: la naturalidad. Voy a acabar hablando de naturalidad en la comunicación volviendo al principio de artículo.

¿Recuerdas que decía que tenemos muchas carencias y bloqueos en la comunicación de hoy en día, en nuestra sociedad?

Pues bien. La falta de naturalidad me parece el más grave. O el más perjudicial. Como prefieras. ¿Por que?

Pues porque la comunicación se ha desvirtuado en pos de las formas y los artificios. Usamos lenguaje demasiado elaborado, protocolos muy inverosímiles y una tecnificación por aparentar que no nos ayuda en nada.

Creemos que una reunión de trabajo, de una junta directiva, de un consejo de ministros o una clase maestra de universidad debe ser un rollo. Y el problema es que el mensaje, en esos contextos, puede ser muy guay, Muy enriquecedor e interesante. Pero nos pierden las formas artificiosas y antinaturales.

Cómo comunicarse mejor socialmente

La comunicación se ha convertido en un postureo. Parece que, si un experto usa muchas palabras técnicas es más experto. Y, en el fondo, es un necio. Porque quien no es capaz de compartir sus conocimientos con los demás es como una caja muy valiosa, pero cerrada.

Así que apostemos por una comunicación más honesta, más natural y más respetuosa.

Cuida lo que sale por tu boca, el vaivén de tus manos y los gestos de tu cara. Escucha lo que los demás dicen y aprende de ello. Nútrete de la comunicación porque eso es lo que nos hace mejores seres sociales.

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