Descubre la mentira de la carne: guia de consumo responsable y saludable

Descubre la mentira de la carne: guia de consumo responsable y saludable

Hace ya algunos días nos llevamos las manos a la cabeza tras el comunicado de la Organización Mundial de la Salud (desde ahora OMS) en el que alertaba de los riesgos para nuestra salud del consumo de carne. Los detalles eran que la carne más nociva era la carne roja y en especial la procesada (embutidos, fiambres, bacon, salchichas) y su máxima gravedad era el desarrollo de cánceres. En especial, los vinculados al aparato digestivo y los cánceres colorrectales. Sin embargo, esta incomoda verdad ya era sabida por todas y todos nosotros. O al menos existía una pequeña (o gran) sospecha de que esto era así. Y además, no tenía que venir la OMS a decírnoslo. Todos hemos comido carne o mucha carne en un periodo breve de espacio (vease navidad o fin de semana) y ya sabemos como nos sentimos física y animicamente. Todas y todos sabemos como crecen los animales que comemos y cómo los engordan. Podemos mirar para otro lado, porque el hábito de comer carne es algo que prácticamente llevamos en los genes. España es uno de los mayores consumidores de carne a nivel global y unos pocos estudios o estúpidas sospechas no van a romper un hábito tan arraigado. Además está tan buena. Esta afirmación tiene su parte irónica, pero no tanto… A mi me gusta la carne pero se que es una mierda. Me gusta el fútbol y se lo que aborrega a la gente. Dejar de llevar a cabo unos hábitos cuesta. Y mucho. Es mejor vivir en nuestro espacio de confort. Porque si no como carne estoy débil, porque sino, ¿qué como?… Pero quiero hacerte unas reflexiones. No soy un carne3dogmático ni hipócrita. Yo no he dejado de comer carne. Pero como mucha, pero muchísima menos. Una vez a la semana. Y trato que no sea roja ni procesada (el respeto por los animales es otro cantar que si queréis comentamos luego). En cualquier caso este alarmismo sale ahora porque interesa, pero hace casi 10 años, el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund) hizo público en  un estudio basado en centenares de experimentos clínicos que abordaban las relaciones entre dieta y cáncer. La conclusión la misma de estos día: las carnes procesadas son agresivas para el consumo humano y debería recomendarse por las autoridades sanitarias la interrupción de carne procesada de forma indefinida.

Ya sabemos que las carnes procesadas son los embutidos y fiambres, el bacon, salchichas, perritos calientes, jamones procesados, peperonis, salamis, fuet o cualquier carne roja usada en comidas procesadas. La razón es bien sencilla: para todas ellas se emplea un ingrediente carcinogénico: el nitrito de sodio, empleado por los fabricantes de carne para que sus productos tengan esa apariencia de color rojo brillante que nos rememora la frescura de la carne como la vemos en la tele, o imaginamos que debe ser. Sin embargo, el nitrito de sodio estimula la aparición de cáncer en nuestro organismo. Dicho de otra manera: incrementa el riesgo de padecer cáncer entre sus consumidores.

carne6Diversos estudios corroboran estos puntos. Por ejemplo, diversos estudios de la universidad de Harvard  demostraron que comer carne diariamente aumenta tres veces el riesgo de padecer cáncer de colon en comparación con quien rara vez comen carne. Por su parte, la Universidad de Hawai demostró, en 2005, que comer carnes procesadas incrementa el riesgo de padecer cáncer de páncreas en un 67% o que por 50 gramos de carne procesada incrementamos el riesgo de padecer cáncer colorectal un 50%. No hay que ser alarmistas, pero tampoco idiotas. A quien le gusta la carne no va a comer carne de cordero ecológico cada vez que decida comer carne. Un fuet siempre cae en esa reunión de amigos que precede a una barbacoa en la que la carne seguramente provenga de un matadero en el que la vaca ha sido hormonada para que de más carne y ese filete además se nos va a tostar demasiado, dando como resultadoo una bomba que no explotará hoy, pero explotará algún día.

El nitrito de sodio se emplea en el procesado de carne roja. Pero también puede que este adulterada con glutamato monosódico, que es otro peligroso aditivo. Todos ellos los encontraremos en el bacon, las salchichas y perritos, la carne congelada, las lasañas y canelones industriales, las hamburguesas de comida rápida, y no hace falta que sigamos porque ya te haces una idea.

Y no pensemos que las autoridades sanitarias están dispuestas a presionar a la industria cárnica ni a la alimenticia en general a cambiar estas políticas que tantos beneficios generan (a unos pocos). Esta industria genera muchísimos beneficios y muchísimos puestos de trabajo. Pero a costa de nuestra salud. Luego esta que las enfermedades que generan estos alimentos adulterados y procesados vienen de maravilla para obtener nuevos enfermos crónicos: de cáncer, diabetes, cardiovasculares. Y claro, a las farmacéuticas que son así de solidarias, no les importa vendérnoslo por importantes sumas de dinero. Ahora preguntale a un diabético en Sudán como paga su tratamiento. En definitiva, a nuestras autoridades sanitarias les interesa más mantener contenta a estas industrias asesinas que nuestra salud. Aunque a estas alturas, la película ya te resultará familiar.

Nosotros te vamos a dar una serie de consejos para que, dentro de lo malo, el consumo de carne te afecte lo menos posible. No vamos a caer en la hipocresía de decirte que no comas carne nunca más, primero porque yo no lo hago, segundo porque sabemos que es muy difícil cambiar ese hábito. Pero como decimos una cosa decimos otra. Un consumo responsable y moderado de la carne puede mantener nuestro cerebro más despierto, más consciente y más preparado para decidir tu (y no los anuncios de McDonald) si quieres seguir comiendo carne, y de qué modo lo harás.

  1. Nunca compres nada que lleve nitrito de sodio ni glutamato monosódico: lee las etiquetas.
  2. Evita comer carne roja fuera de casa
  3. Acompañalas siempre con verduras en vez de patatas, Digamos que el producto fresco y crudo produce enzimas beneficiosos que contrarrestan el “ataque” de la carne.

Consecuencias…

La carne no solo produce cáncer: ya sabes que está asociada a la obesidad o la diabetes, en este carne2caso porque el consumo de grasas saturadas presente en la carne desarrolla una resistencia a la insulina, que puede desencadenar diabetes. Pero el cáncer es de sus mayores riesgos. A estas alturas ya deberías saber que la carne acidifica el cuerpo y que la aparición del cáncer depende de muchos factores, pero tiene gran incidencia nuestro pH sanguíneo. Esto es, cuanto más ácido sea este pH, mayor es el riesgo de sufrir cáncer y otras enfermedades como la arteriosclerosis por un exceso del hierro presente en la carne, lo cual también favorece las enfermedades coronarias.

Sin tratar de asustar a nadie, porque ya lo hacen bastante en los medios con otras historias, también te diremos que el consumo excesivo de carne favorece las enfermedades oseas y degenerativas pues su consumo produce un desequilibrio entre calcio y fósforo, descalcificando nuestros huesos, lo que conduce a enfermedades como la osteoporósis. Y por si fuera poco, y para ir acabando, se ha demostrado hace ya mucho que el consumo de carne influye en nuestro estado de ánimo y facilita la aparición de depresiones, ansiedad y miedo.

Por si aún te queda alguna duda porque deberías adaptar un nuevo estilo alimenticio, aquí van algunas pautas, más allá de tu salud, aunque esto sea lo más importante. No vamos a adoctrinar sobre una dieta vegetariana pues seguro que esta también tendrá sus ventajas y desventajas. Está claro que no comer carne puede implicar una pérdida de proteína y hierro, tan necesarios en ciertos procesos biológicos. Pero también es cierto que una dieta vegetariana equilibrada ofrece muchas ventajas, como un menor consumo de grasas saturadas. Comer productos vegetales y frescos, aderezados de vez en cuando de carnes blancas y leídas sus etiquetas y procedencias, es la opción más saludable.

Además de todo ello debes saber que…

A) Respeto animal

Ya conocemos las condiciones lamentables en mataderos donde los animales viven enjaulados, sin carne7medidas higiénicas, hacinados, engordados con hormonas, transgénicos y antibióticos potencialmente cancerígenos. Animales que viven estresados, enfermos, en condiciones miserables, y que, en última instancia van a tu boca (tu que te lavas tanto las manos) y a tu estomago. Pero es que ya es una cuestión moral, que vivimos en el s. XXI: ¿Has visto a las vacas o cerdos hacinados en granjas donde jamas verán la luz del sol?, ¿sabías que a las terneras recién nacidas las separan de sus madres y las crían sin aporte de hierro para que su carne sea más blanda a tu paladar?, ¿o que muchos animales son alimentados con antibióticos y transgénicos que de forma indirecta acabarán en tu sangre?

B) Consumo local y responsable.

No es una cuestión nacionalista ni política. Es sentido común: si consumes carne de origen lejano es obvio que esta carne no va a ser muy fresca. Y si viene de lejos su aspecto debería denotarlo. Cómo lo disimulan?? Pues por ejemplo, inyectando gas de monóxido de carbono a la carne, lo que le aporta un aspecto más comestible (para tus ojos). Vamos, un maquillaje en toda regla. Un maquillaje que tu te comes. Ahora ves y lame tu colorete. Ah! E hilando más fino, piensa en la cantidad de camiones, barcos y aviones que transportan exclusivamente carne de un sitio a otro del mundo y ahora piensa en la contaminación que eso genera al aire que respiras tu. O el que respirarán tus hijos…. Y aunque suene a guasa, el mismo animal es contaminante de por sí. Todos los animales que se crían para sacrificar, animales de pastoreo, emiten innumerables cantidades de gases como el metano o amoniaco, altamente contaminantes. El animal emite gases por el culo; las plantas crean oxígeno por las hojas… Sorprendete: producir un kilo de carne vacuno supone invertir más de 20.000 litros de agua. Pero es que además, cada día se destruyen unas 30.000 hectáreas de selva para usar como pasto que nunca más será productivo. Esto equivale que una hamburguesa de 100 gramos implica una deforestación de a 16 m2 de bosque o selva!!

C) Carne química

carneYa le hemos avisado. Transgénicos, químicos, antibióticos y un montón de mierda. Y no de los que se añaden solo al filete. Los mejunjes con los que alimentan al animal son innumerables. Todo ello para engordarlo y sacarle más beneficio. Suma lo que le dan al animal (que no es que coma hierba del valle como en el anuncio) a la porquería que le añaden luego para darle ese aspecto tan jugoso y dime si, fríamente, no dan arcadas. Pero es que ese aspecto es ficticio. Cuando llega a tu nevera, la carne ya está en estado de putrefacción, aunque no lo parezca. Por ejemplo, las bacterias que alberga un gramo de carne son millones. Una salchicha recién fabricada ya contiene 120 millones de bacterias. Al día siguiente la misma salchicha duplica esa cantidad y dos días después (aún no la has comprado) roza los 500 millones de bacterias. Ello sin contar su aporte en otros tóxicos como ácidos úrico, sulfúrico, o fosfórico. O los metales pesados: cadmio, plomo, hormonas de crecimiento o antibióticos. Una delicia, vamos.

En resumen, solo te invitamos a que pruebes a disminuir tu consumo de carne. No te decimos que no te comas un filete de vez en cuando. Ni que dejes de poner pollo a la paella…pero pruebalo: deja de comer carne una semana. Si te preocupa la falta de hierro, come espinacas o acelgas. Es bastante de sentido común: las enfermedades intestinales y cánceres, cualquier enfermedad del aparato digestivo, inflamatorias, degenerativas, etcétera se dispararon durante el siglo XX. Probablemente por el aumento de consumo de carne roja. Pero especialmente por su mala calidad: concretamente con la aparición de la carne procesada y embutidos. Las estadísticas no engañan: en los países en los que el consumo de carne roja es mayor, mayor es la incidencia de enfermedades digestivas. Quizá por su incidencia en EEUU, la Asociación Médica Americana ha desarrollado diversos estudios y la conclusión es evidente: podría prevenirse en el 97% de los casos con una dieta equilibrada basada en alimentos vegetales, pero no exclusivamente. Uno de los más reconocidos galenos de esta asociación, el doctor Colin Campbell, manifestó que que el 90% de todos los cánceres y enfermedades “mejorarían si también lo hiciese nuestra alimentación”.

Pero para citas, la de un Beatle, Paul McCArtney,: “Si las paredes de los mataderos fueran de cristal, todo el mundo sería vegetariano”.

 




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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