El minimalismo emocional frente al desorden mental

minimalismo emocional

Hoy tenemos el placer de tener a Susana García de lifestyleconsultoria.com como invitada. Susana nos habla del concepto “minimalismo emocional” para combatir el desorden mental. Seguro que os encanta…

Es muy fácil ver el desorden en nuestra casa, en la oficina o en un espacio concreto. Pero en ocasiones no nos damos cuenta de lo “desordenadas” que tenemos las cabezas y tampoco de la cantidad de “basura emocional” que podemos llegar a acumular.

El desorden es desorden, ya sea en nuestro espacio físico como nuestro espacio mental.

Las cosas que dejan de tener un propósito tienden a “acomodarse” tanto en nuestras casas como en nuestra mente, haciendo que nos resulten familiares pero que a la vez absorban mucha de nuestra energía. Es como esa mesita de recibidor, siempre llena de papeles y cartas sin abrir, o una mesa de centro junto al sofá, que tiene trastos y revistas desde hace meses.

Minimalismo emocional. ¿Qué desordena nuestras mentes?

El desorden emocional tiende a disfrazarse de recuerdos y pensamientos que parecen tener todo el derecho de quedarse allí porque han formado parte de tu vida.

Lo cierto es que, como cualquier tipo de desorden, deberíamos de revisarlo de vez en cuando para ver si es útil, aporta algo bueno a nuestra vida o simplemente deberíamos dejarlo ir.

Con nuestros recuerdos, emociones, pensamientos y hábitos ocurre como con nuestras cosas, a pesar de no ser útiles nos hacen sentir “segur@s”, o al menos en un lugar conocido y familiar al cual aferrarnos, porque las personas tendemos a tener un comportamiento basado en el “más vale lo bueno conocido que lo malo por conocer”. Lo que hace muy fácil, que sin darnos cuenta nos aferremos a las excusas, al miedo, a las relaciones tóxicas, a la constante comparación o incluso a la envidia o el rencor.

Fíjate en alguna persona de tu entorno que consideres “feliz” o “satisfecha” con su vida. Éstas suelen ser personas que tiene algún propósito, casi siempre tienen buenas palabras para los demás, no suelen chismorrear, no se quejan nunca y siempre encuentran maneras positivas de enfrentar las dificultades. No suelen vivir poniendo excusas, ni hablando constantemente del pasado.

Tod@s podemos ser así si dejamos de albergar pensamientos, actitudes, rencores… etc. de otros tiempos que no nos están haciendo ningún bien. Piensa que ciertos sentimientos como el rencor, afectan sobre todo al que lo siente, por que la persona que lo provoca sigue yendo por ahí tan feliz, como si no fuera con ella.

Cómo devolver el “orden” a nuestra mente

Al igual que en nuestras casas, hemos de revisar nuestras creencias pensamientos y demás emociones y valorar si las queremos con nosotr@s o no.

Te animo a que lo intentes, incluso escribiéndolo en un papel o en un pequeño diario, dónde podrás ver con más claridad qué es lo que te está molestando.

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A continuación, te dejo algunas claves sobre alguna de las cosas que más nos paralizan y nos hacen infelices, el Minimalismo Emocional puede librarte de muchas cargas:

1. Las relaciones tóxicas:

A menudo les digo a mis hijos que, si se cruzan con personas a los que consideran sus amig@s, pero que les hacen comentarios desagradables, les hacen de menos o les hacen sentir mal, tiene que evitar seguir manteniendo esa “amistad”.

Después les digo que somos millones de personas en el mundo y seguro que a su lado pueden encontrar otros niños que les animan, les apoyan y les desean siempre lo mejor, alegrándose cuando algo les sale bien. Esos, les digo, son amigos de verdad, esas son las personas de las que os debéis rodear.

Se dice que “Somos el promedio de las 5 personas con las cuales más nos relacionamos en nuestras vidas”. Inconscientemente aceptamos y “repetimos” su forma de pensar, su actitud ante la vida y sus hábitos tanto positivos como negativos. Si esta teoría es cierta (yo creo que algo de verdad tiene) deberíamos de intentar tener alrededor a aquellas personas que nos hacen sentir bien, con las que sentimos que crecemos y aprendemos cada día.

Las personas que no te tratan bien, no te valoran o simplemente te hacen sentir mal, anulan tu mejor parte y dinamitan tu autoestima y seguridad, haciéndote sentir desgraciad@.

Piensa cuáles son tus cinco personas, cómo son y qué te aportan. Añade la sexta, séptima…etc. sabiamente. Recuerda, somos millones, no debemos aferrarnos a quien no quiere lo mejor para nostr@s.

2. La comparación:

Desde muy pequeñ@s es muy fácil quedar atrapados en la comparación con los otros. Tus calificaciones en los exámenes, la ropa, el físico, el coche, la casa …y así infinitamente.

Parece que a los demás siempre les va mejor, ¿no? Y en ocasiones las personas se obsesionan y se pasan la vida comparándose con el vecino, la compañera de trabajo, el amigo, la hermana…

Si caes en esta trampa, estás perdid@, porque la comparación nunca acaba. ¿Has pensado cuánta energía y bienestar se llevan esos pensamientos? Realmente pueden llegar a amargarte la vida.

Te aseguro que si buscas tus propios propósitos y te esfuerzas e ilusionas por conseguirlos, no tendrás ni tiempo ni ganas de perder el tiempo comparándote con los demás.

3. Empeñarse en ser perfect@:

En ocasiones nos levantamos como si un hada nos hubiese tocado con su varita mágica. El día es productivo, todo sale bien y nos sentimos contentos.

Otros días, en cambio, parece que la Pitonisa Lola nos ha puesto 2 velas negras y nos sentimos torpes, hundidos, poco inteligentes y bastante mediocres.

Esos días nos enfadamos con nosotros mismos e incluso llegamos a hacernos comentarios muy duros y desagradables, que NUNCA permitiríamos que nos hiciera otra persona.

Nos hemos montado un “estilo de vida” en el que nos auto exigimos muchísimo. La línea entre el éxito y el fracaso en ocasiones es muy delgada y tan pronto nos sentimos personas de éxito como un fracaso total.

Nos movemos en el “todo o nada”, el “blanco o negro”, y eso no es la realidad.

Parece que no nos gusta movernos por el término medio, así que o somos los mejores o somos los peores, o valgo o no valgo…

Por desgracia éstas son las gamas de valoración que usamos más frecuentemente con nosotros mismos. Si te sientes identificad@ con estas valoraciones, te pido por favor que pares ya.

Hemos de ser conscientes de que somos seres con capacidades maravillosas, que pueden ser muy diferentes a las que tiene mi vecina, pero no por eso peores, ni mejores. No somos más ni menos que otros. Somos nosotr@s, con nuestras luces y nuestras sombras y si no lo aceptamos así, nunca seremos felices. Porque nunca vas a ser perfect@ en todo y te aseguro que tampoco lo desearías.

La mayoría de las veces el que es perfecto en su trabajo se siente imperfecto en la dedicación a su familia, el que es perfecto como amigo, quizá dedique poco tiempo o energía a su familia, o al revés… no hay un nivel perfecto en todas las cosas.

Hay un equilibrio saludable que nos hace sentirnos satisfechos con nosotros mismos y con nuestro entorno. Y ese equilibrio debes ponerlo tú, de acuerdo con tus valores y las cosas que de verdad te hacen sentirte alegre y con energía.

3. No tomar decisiones:

Cuando NO tomamos decisiones, ya estamos tomando una: la de “no hacer nada”.

Y aunque a veces es conveniente darse un tiempo antes de actuar, cuando ese tiempo se alarga demasiado cada vez se hace más difícil ponerse en marcha.

Así es como ciertas situaciones o sentimientos se enquistan en nuestra mente, donde tratamos de esconderlos debajo de otros o simplemente decidimos que hemos de vivir con ello. Al menos, si haces algo y no funciona, puedes seguir adelante, pero el “qué pasaría si” te mantendrá estancad@ para siempre.

¿Cuáles son las cosas que estás posponiendo por miedo/pereza/dejadez?

Piensa en lo bien que te puedes sentir cuando lo hagas y te lo quites de encima. Piensa como se va a sentir tu autoestima.

Pon una fecha límite y ve a por ello. De lo contrario, pregúntate ¿Qué es lo que te impide dejarlo ir?

4. Los pensamientos:

Muchas cosas buenas en tu vida comenzaron con un pensamiento y otras murieron con un pensamiento. Nuestros pensamientos tienen muchísimo poder, pero sólo son eso, pensamientos.

Elige muy bien cuáles potenciar. Si eliges pensamientos positivos y constructivos irás a dormir cada día sintiendo que has aprendido y/o mejorado en algo, en cambio si eliges los negativos y/o destructivos puedes acabar siendo esclavo de ellos sintiendo que nada vale la pena. Está en tus manos.

Cuando empieces a reemplazar tus pensamientos negativos por positivos, empezarás a ver resultados positivos.

— Willie Nelson

5. La necesidad de aprobación:

Cada vez que conocemos a una persona tenemos una 50% de posibilidades de gustarle y otro 50% de que no sea así. Es simple probabilidad. Hasta una persona como Ghandi tiene defensores y detractores y todos con motivos diversos.

No tienes que sentirte adorado por cada persona que se cruza en tu camino.  Algunas personas te querrán, algunas personas quizá no tanto y otras personas simplemente ni pensarán en ti.

Tod@s recibimos críticas u opiniones contrarias a las nuestras, pero esto es lo que significa formar parte del mundo y relacionarse con otr@s.

No trates de imponer tus opiniones, pero tampoco te sientas mal si los demás piensan de manera diferente a ti. Esto es lo que hace que avancemos y crezcamos como personas.

Confía en quién eres. Todo lo que necesitas está dentro de ti.

Siempre ha sido así.




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

Comments

  1. Asu, como emprendedor digital nivel medio(creo) puedo afirmar que esto te ayuda a reconocer un sin fin de situaciones que me pasa dia a dia, lo bueno es que me ayuda a ver la solución, que muuuuchas veces son fáciles de decir pero me quedo atrapado en su búsqueda por falta de tiempo. Creo que todos necesitamos de 1 psicologo para que nos ayude abrir los ojos de esta forma o tener buenos amigos.

    Gracias Susana

  2. Muchas gracias Susana y Jose por este artículo1

    Me apasiona esta filosofía y yo misma la aplico en el trabajo con mis clientas. Me ha encantado la precisión en las explicaciones, la claridad de ideas y cómo se relaciona tan íntimamente con la falta de autoestima.

    El minimalismo emocional me parece una herramienta realmente potente para ayudarnos a tener una vida más plena.

    Un abrazo a los dos

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