El tomate “de los de antes” VS “el clonado” de tu supermercado

tomates ecologicos

Cuando era pequeño me encantaban las tostadas con tomate. Es de esos entrañables recuerdos que guardamos de la infancia. Pan tostado con un buen chorro de aceite y un tomate rallado cubriendo hasta el último centímetro cuadrado de su superficie, que hacia que luego los dedos te brillasen al sol. Porque eso si, se disfrutaban más en verano y al aire libre. Sin embargo, la vorágine vital, la universidad, el trabajo y mi afición a dormir en demasía y levantarme con la hora justa acabó por desviarme hacia el camino de la bollería industria. Error.

Luego, ya lo sabemos, la vida da sus vueltas, a veces ligeras, a veces de campana y un buen día dije basta. Era ultima hora del día y en un lugar de esos que apilan comida sin ton ni son decidí comprar unos tomates y como era viernes pensé en recuperar aquella vieja tradición y desayunar, al día siguiente, unas buenas tostadas con tomate y aceite de oliva super virgen mega extra. Lo primero que volvió a llamarme la atención era su brillo y similitud entre ellos, “tomates clónicos” pensé. Y tanto, tras preparar con brío el desayuno y morder el crujiente pan pensé…¿dónde esta el tomate? Lo que había sobre el pan era una masa ingente de pasta roja blanquecina sin sabor ni aroma ni gracia ni nada. Y entonces caí en la cuenta, en la ensalada podéis ocultar vuestra insustancialidad, pero sobre una rebanada vuestras vergüenzas, tomates, quedan al descubierto.

Debo decir que el transito de tiempo entre aquellas anheladas tostadas de mi infancia y adolescencia fue de casi veinte años. Y en ese tiempo, los tomates, los pimientos, las acelgas e incluso los huevos han perdido su gracia bajo el manto de la agricultura masiva, la producción en cadena y las cosechas transgénicas, con sus correspondientes toneladas de pesticidas, herbicidas y demás.

Suerte que sigue habiendo tierra y que almas caritativas nos han brindado la oportunidad de emprender modestos proyectos de huertos de auto consumo, ecológicos y respetuosos con el medio ambiente y especialmente con nuestra salud. Tomates de toda la vida, con su esencia, su intenso sabor volvieron a asomar a mi paladar.

¿Por que perdí la fe en los tomates?

Todos sabemos que a los productos ecológicos no resultan tan económicos como los productos derivados de la agricultura tradicional, la que hacían nuestros abuelos y los “llauros” de toda la vida. También sabemos que la calidad siempre se paga, y ahí empieza a radicar el problema.

 

tomates ecologicosLa agricultura que paría aquellos tomates que tanto añoraba era ecológica. Pero hoy en día, por si no os habéis dado cuenta, priman los intereses económicos incluso por encima de los de nuestra salud. Los cultivos ecológicos respetan el campo, el cuidado de la tierra y el medio ambiente en general. La razón es sencilla: requieren menor cantidad de agua para su riego, y en los procesos de siembra se van rotando las tierras, evitando de esta manera la contaminación y degradación de los terrenos. Tan importante resulta también la ausencia de pesticidas y abonos artificiales. De esta manera, conseguimos que los nutrientes originales de la tierra se reciclen y reutilicen como abono para que se cree un sistema continuado de regeneración natural del medio cultivado. Compost totalmente natural y abonos orgánicos son el mejor alimento para nuestras cosechas ecológicas.

Obviamente, este tipo de cultivo no emplea conservantes ni colorantes, tan dañinos para nuestro organismo. De esta manera, el producto que ingerimos es totalmente natural y lo disfrutamos en nuestra mesa y en nuestra boca tal y como ha sido recolectado. Hay muchos más requisitos para ser respetuoso e inteligente y llevarnos al estomago los productos más naturales posibles.

Al fin y al cabo, la tierra es sabia y saber cuidar a una especie como la nuestra, a la que ha mantenido nutrida durante miles de años. Pero en esa simbiosis perfecta, la que aconteció cuando el hombre hizo su primer caballón, no sabía que siglos después acabaría empleando maquinaria industrial contaminante o plásticos y sistemas repelentes de plagas. Lógicamente entendemos que facilitan la tarea humana, pero cuanto menos debemos exigirnos que sean lo menos contaminantes posibles y, a poder ser, por favor, biodegradables.

Nuestra odisea ético-agrícola, del campo a la mesa tiene un paso más: el del transporte. Confieso que hasta hace bien poco no acababa de entender la importancia del consumo local. Era tan obvio que no lo veía hasta que en una feria ecológica, el gurú de esta materia, Mariano Bueno, comentó la importancia en el transporte de este cultivo a sus puntos de venta. Lo apropiado es que el cultivo se realice lo más cerca posible del destino, para evitar así el consumo de combustibles y emisiones de CO2 a la atmósfera. Estarás de acuerdo conmigo que la esencia de la agricultura ecológica se pierde si para recibir una naranja de Marruecos vertimos toneladas de CO2 a la atmósfera en su viaje en avión, barco o camión. Bueno, nos queda la esperanza de combustibles ecológicos como el biodiésel, aunque entre los carburantes este parece el hermano tontito.

Razones para consumir ecológicos…

La primera gran razón es egoísta, si se nos permite: su beneficio para con nuestra salud. Buena parte de las enfermedades que contraemos son producidas por los alimentos tratados con productos químicos y suplementos artificiales. Alimentos de consumo tan habitual como los cereales integrales deberían ser siempre de cultivo ecológico. Y esto es así ya que los pesticidas y sustancias tóxicas que se emplean durante su crecimiento se acumulan en las capas externas del cereal y deterioran el producto, con su consiguiente efecto nocivo para nuestra salud. Con ese deterioro, los productos naturales industrializados se desvirtúan. Sin embargo, los nutrientes de los alimentos ecológicos poseen todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo, las sales minerales y los oligoelementos, tan beneficiosos para nuestra salud. Se trata de alimentos que nuestro organismo asimila fácilmente, sin alterar las funciones de nuestro metabolismo.

Y tal como empezaba este artículo y el leit motiv del mismo radica en el sabor. El que nos ofrece un producto de cultivo ecológico jamás podrá compararse al sabor del cultivo de un producto cosechado fuera de temporada, en invernadero y estimulado con abonos artificiales.

No solo es el sabor: su aroma, textura y color del alimento también se desvirtúan en pos de mejorar su apariencia en el mercado. Algunas productoras tienen máquinas, sino personas sacando brillo a la manzana para que parezcan la que se comió Eva en el paraíso. Y de paraíso nada. No las están limpiando, les están sacando brillo.

¿Tu quieres comer bonito o quieres comer sano?

¿Quieres más razones?

Otra gran razón citada anteriormente de pasada, pero no por ello menos importante, es la erosión del suelo que se produce en la agricultura a gran escala. La falta de descanso del suelo o explotación excesiva, amén de la sobreutilización de dosis exageradas de abonos químicos para tener más manzanas, pimientos y tomates calcados no es nada bueno para la tierra del planeta. La agricultura erosiona los suelos, pero la agricultura ecológica supone una respuesta y reduce el impacto en la erosión del suelo a través de técnicas de cultivos que contemplan la preservación de los recursos naturales mediante la rotación de cultivos.

Los monocultivos que habrás visto de amplias extensiones de patata o cebolla, por poner un ejemplo son responsables de los altos niveles de degradación de las superficies de terreno y además inciden en la aparición de plagas y la disminución de los niveles de nutrientes naturales del suelo. Mientras, la agricultura ecológica planifica y estudia la rotación de cultivos, preservando de esta manera la calidad del suelo y de los alimentos en él producidos. Por otro lado, la contaminación de aguas y medio ambiente es otro crimen contra nuestro planeta en la agricultura intensiva. Mientras que con la agricultura ecológica se disminuye la contaminación de aguas subterráneas y suelos ya que se utilizan fertilizantes orgánicos de baja solubilidad, empleados siempre en las cantidades adecuadas. Del mismo modo, al no emplear pesticidas se contribuye a mejorar la calidad del aire.

tomates ecologicosEn definitiva, la diferencia entre agricultura ecológica y la de gran escala es como darse una buena y relajante caminata por el monte o ir corriendo detrás de un autobús humenate que pierdes para ir a trabajar. Te pone de mala leche, vamos. Además, la agricultura ecológica es auto suficiente y contribuye al aumento de la bio diversidad. Permite racionalizar los recursos y una comercialización sostenible y ética. También garantiza el desarrollo sostenible, además de fomentar proyectos y emprendimientos familiares o comunales. Sin olvidar la razón más obvia y a la vez más importante: la salud del consumidor.

Y como no queremos ser dogmáticos, vamos a ver algunos inconvenientes de la agricultura ecológica. Aunque leído lo leído entenderemos el porque y no nos parecerán tan malos:

En primer lugar, los alimentos ecológicos, en general, resultan de aspecto más descuidado a la vista, pero a nivel nutritivo no existe comparación posible. Por otro lado, su conservación o vida útil es ligeramente inferior a los alimentos convencionales. Obvio, no llevan, tanto conservante. Y finalmente, el precio de los alimentos ecológicos resulta un poco más caros ya que los sistemas de producción son más lentos y las necesidades de mano de obra son mayores.

Para saber más, recomendamos la lectura de la entrevista a María Dolores Raigón, catedrática de la Escuela Técnica Superior Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia respecto a las ventajas del consumo de productos ecológicos frente a los industrializados.

http://www.sostenible.cat/sostenible/web/noticies/sos_noticies_web.php?cod_idioma=2&seccio=4&num_noticia=439551

Yo la leí con una buena tostada de tomate que plantamos en un huerto ocupado y me supo mejor que nunca. Pruebalo!!




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

Comments

  1. Excelente información, si que es cierto, ya no recuerdo haber probado un tomate como los de antes en mucho tiempo, de esos que plantaba mi abuelo … que sabor, que olor.

  2. Jose Vicente Esteve Lopez : abril 7, 2015 at 6:24 pm

    Gracias…precisamente ahora es la época de la siembra del tomate…yo ya estoy en ello. Tranquilo que te guardaré un kilito!!

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