Una historia de Superación Personal en el Camino de Santiago

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Viajar te hace conocer personas entrañables, interesantes y que pueden aportarte muchos aprendizajes. Debe ser la inquietud o el inconformismo del viajero, o del nómada, del disconforme errante. Puede ser en cualquier rincón del mundo, en un puesto de comida callejero. O en el asiento de un avión. Cualquier lugar puede brindarnos una historia de superación personal…

Y así fue como conocí a, llamémosle Inda. Fue volviendo de una isla… ¿cuál? que más da. Fue gracias a la política de una compañía low cost de pagar por elegir asiento que la mayoría de los pasajeros acabamos sentándonos junto a auténticos desconocidos. Y fue gracias a algo que parecía una incomodidad que, poco tiempo después, Inda me contó su historia. Ahora quiere compartir con nosotros una historia de superación personal, de arrojo y de fuerza para sobreponerse a una de esas adversidades de la vida que hace que muchos seres humanos crezcan hasta el infinito… Os dejo con ella…

Una historia de superación personal

Creo que llega un momento en el transcurso de una depresión,
en el que tu mente por sí misma reacciona por puro instinto animal,
creo que eso me pasó a mí.

Estar triste y negativo es durísimo, pero si además eres muy amigo de tus amigos
y muy familiar, es aún más duro, darte cuenta en los momentos de lucidez,
de que les estás destrozando la vida.

Os voy a contar mi experiencia, una que me hizo ver que no era mi culpa
hacerles sufrir y que no tengo por qué ser la misma persona para siempre.
No soy una persona religiosa, creo más en Galileo y en Einstein la verdad,
pero un día, estando tumbado en mi habitación, el Camino de Santiago me llamó,
(me mandó un whatsapp 🙂

Hace quince años hice el camino con mi novia Ana, ella falleció hace tres años y
desde entonces perdí el interés por el presente y el futuro y me dediqué a recordar
y a imaginar cómo sería todo ahora si hubiese hecho esto o lo otro.

De repente, me vino a la cabeza levantarme, comprar una mochila y montarme en
un blablacar directo a Santo Domingo de la Calzada en La Rioja. Fue el esfuerzo
más grande que he hecho en tres años y gracias a él, hoy tengo ganas de contar mi historia.
La primera mañana, desperté en el albergue con resaca de mi medicación, totalmente
desorientado por amanecer en lugar extraño tras más de tres años encerrado en mi cuarto.
Pero no tuve otra opción más que caminar y así lo hice.

Empezar a caminar… hasta “volar”

Los primeros cuatro días consistieron en caminar solo, sin ganas de socializar ni de contar
mis problemas, llorar por el camino y pensar qué coño hacía yo solo en medio de un bosque
con un palo y una mochila sin saber qué quería, quién era ya y a dónde quería ir.
A punto a cruzar un puente, escuché pasos detrás, un peregrino se acercaba: “Buen camino!!”
me dijo, era la primera vez de mil que escucharía ese lema.

Jean era un señor de setenta y siete años, venía caminando desde París, hacía ya dos meses quellevaba corriendo aventuras. A mi altura aflojó el paso y comenzamos a andar juntos.
Comenzó a contarme historias y anécdotas, era muy simpático y se le veía feliz y realizado.
Yo no tenía gana alguna de contarle nada, ni siquiera de hablar.
Jean, como buen viejo y sabio, me vio por dentro a la primera. En mitad del camino me gritó y me dijo:
“stop here!” y paré. Me dijo, nos vamos a dar un abrazo.. yo no tenía especial interés en abrazar a nadie pero pensé, qué coño!

superrar retosSi estoy en medio de un camino y no sé ni qué hago aquí, pues venga!
Nos abrazamos y yo enseguida quise soltarme, pero entonces apretó el abrazo, me apretó muy fuerte y de repente empecé a llorar como el mismo día en que Ana murió, una bola dentro de mi pecho empezó a salir, no salió entera pero un trozo grande si que solté.

De repente Jean empezó a reír a carcajadas y mi sorpresa fue cuando pasé de golpe de llorar a reírme con él. Jean me preguntó: “¿Cuántos días llevas caminando?” cuatro. le dije. “Pues ahora es cuando empieza tu camino”. No volví a verlo nunca, pero desde ese día comencé a hablar con todo el mundo, a contar mis problemas y mis miedos y a escuchar los de los demás. Empecé a notar que el truco estaba en caminar hacia adelante.
Y así lo hice. La bola iba saliendo poco a poco.

El camino de Santiago o como afrontar la vida

En el camino hay piedras, baches y también caídas, pero con esfuerzo y con ayuda, se superan cada día. Es fácil ayudar a los demás y muy satisfactorio aunque lo realmente difícil es dejarse ayudar, pero una vez que vuelves a recordar que tú mismo también mereces respeto hacia ti y debes quererte, todo empieza a recobrar sentido.

En el Camino, También entran en tu vida personas maravillosas, extraordinarias algunas unas horas y otras varios días, les coges cariño. Pero debes aprender a dejarlas marchar, recordarlas con Amor y alegría y seguir tu camino.

He conocido verdaderas historias de superación, gente a la que no le ha dado la gana rendirse en esta vida y ahí estaban caminando con verdaderos problemas físicos o mentales. Ahí estábamos todos juntos, caminando solos a veces y otras acompañados pero siempre sin mirar atrás.

Un día, cuando más cansado estaba me encontré de frente una montaña. Pensé incluso en dormir al pie y subirla al día siguiente,pero algo dentro de mí me dio el valor para enfrentarla y decidí esforzarme y comencé a subir.

A mitad de camino tuve una caída grave, jodida diría yo :), me reventé una mano, me mareé y me puse a llorar muchísimopero yo sabía perfectamente que no lloraba por la mano. Inmediatamente decidí levantarme como un valiente, pero de repente. Pensé…cuando caes no tienes por qué levantarte a la primera, debemos ser cariñosos con nosotros mismos como lo somos con los demás y tomarnos nuestro tiempo para volver a levantarnos. Y así lo hice.

Cuando seguí subiendo ya me sentía diferente, algo estaba cambiando en mí. Al llegar a la cima estaba yo solo en medio de un bosque lleno de nubes, me di cuenta de lo que había hecho yo! yo que estaba en mi habitación pensando que la vida era una puta mierda.

Aprender a perdonarse… la mayor superación personal

De repente, me perdoné todas mis cargas y culpas, me di cuenta de que era una persona genial y
de que si seguimos el camino y nos esforzamos un poco, podemos sacar lo excepcional de nosotros mismos y afrontar casi todo en esta vida.

Yo pensaba que había ido al Camino por una cosa, pero no descubrí por qué había ido hasta que me metí de lleno en su espíritu. Así, una noche, llegaba el último a una aldea, como siempre, el que menos madrugaba y el que más tarde llegaba!

Por supuesto no quedaba sitio para dormir por lo que caminé hasta un segundo albergue…tampoco!
Alguien me dijo: “Hay uno arriba pero son unos tres kilómetros” yo no podía más.. pero allí todo el mundo dice “El camino te lleva a los sitios por algo”…

Subí el monte hasta el refugio y al llegar al portón me aparece una chica a atenderme.. No se parecía en nada pero al mismo tiempo era exactamente igual que Ana hace quince años.. Me puse a llorar y ella me preguntó “¿Estás bien?”
Le dije que estaba muy cansado y un poco flojo.
Tampoco había sitio pero ella me ofreció un sofá del salón.

Estando fuera junto a una capilla tomando un café caliente y fumando un cigarro, esta chica se acercó a mí y realmente me sorprendió cuando me dijo: “Esta mañana he salido a pasear un burro y he visto dos bancos en el campo. Ahí no hay nada de luz, te apetece que vayamos a ver las estrellas?” Fue lo más bonito que me han dicho en el camino.

Camino de Santiago

Por supuesto dije que sí, aunque pensé que igual me estaba diciendo burro 🙂

Hablamos de la vida, de la mía y de la suya, hablamos de las estrellas, de la alfalfa y de ratones, hablamos de amor, de sexo y de caballos, hablamos con los ojos abiertos y también con los ojos cerrados, nos miramos con las manos y disfrutamos la noche.
Antes de dormir nos dimos un abrazo largo, fue precioso. Y justo ahí, en ese segundo, me despedí yo de Ana.

Desde entonces solo siento paz y tranquilidad. Siento seguridad en mí mismo y que puedo hacer
cualquier cosa que me proponga en la vida.
Así, tras 26 días caminando, llegué a Santiago, y en menos de un segundo, comprendí que no era el final sino el principio.

Siento que quiero seguir caminando porque así es como te pasan cosas, buenas y malas, pero cosas.
Ayudando a los que sufren y dejándome ayudar. Creo que el propósito de la vida no es que la entendamos sino que la vivamos.

Gracias por leer mi historia.

Gracias a ti compañero, por compartir tu historia y por inspirarnos en que,  con voluntad y coraje todas y todos podemos acceder a nuestra propia historia de superación personal.




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

Comments

  1. Qué preciosa historia. Todo un ejemplo. Da fuerza para luchar por lo que queremos. Cuando me desanimes la recordaré y así superare el bache. Gracias por compartirla

    • Jose Vicente Esteve Lopez : septiembre 16, 2017 at 9:58 am

      Gracias Charo! La verdad es que la capacidad del ser humano para re inventarse y resurgir de la más difícil de las situaciones es asombrosa. Y eso nos hace darnos cuenta de todo el potencial que tenemos. Gracias por leer esta maravillosa historia!! Saludos!

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