La meditación mejora tu salud física y mental… ¿sabes por qué?

La meditación mejora tu salud física y mental... ¿sabes por qué?

Hace ya algunos meses en PLANTARTE abordamos el tema de la respiración y la importancia de vivir el presente frente al elevado nivel de desencanto, frustraciones y estrés al que están sometidas las personas, especialmente en occidente, donde el sistema económico, las condiciones laborales y el ritmo de vida nos convierten en desencantadas maquinas productivas, con el consiguiente grado de insatisfacciones y desidia que ello produce en los seres humanos. Vivimos hacia fuera, forjando una personalidad acorde a lo que se espera de nosotros. No vivimos hacia dentro, con el ánimo de ser felices buscando aquellas metas que anhelamos. Todos dejamos atrás muchos sueños siguiendo simplemente ese camino marcado, básicamente el que nos orienta a conseguir dinero para pagar bienes y servicios por precios elevadísimos, mientras nuestras aspiraciones suelen cimentarse en obtener más dinero para adquirir bienes que en realidad no necesitamos. Viene esto a cuento que la sociedad se desmorona…todos lo sabemos, todos miramos para otro lado. Pero tu y yo sabemos que es así.

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Ante esta debacle, desde la sociedad oriental (Asia fundamentalmente) ha llegado desde tiempos inmemoriales, pero con especial fuerza en las últimas décadas, ciertas pautas de vida reflexivas, ciertos estados de auto conocimiento que permiten que las personas descubran que su felicidad no siempre está ahí fuera, sino que en la mayor parte de los casos un estado de satisfacción y felicidad esta tan cerca que se encuentra dentro de nosotros mismos. Ciertas terapias como el yoga, por ejemplo se han consolidado en los últimos años. También el mindfullness o “como vivir el ahora” es una corriente y un estilo de vida que seguramente conozcas o te resulte familiar.

Pero dentro de todas estas nuevas vías de conocimiento de uno mismo hay una práctica ancestral y tan sumamente sencilla y compleja al mismo tiempo que, en muchos casos y para mucha gente puede resultar algo demasiado místico y espiritual. Hablamos de la meditación. Pero se equivocan quienes consideran esta disciplina como algo ajeno a ellos porque la meditación está en la naturaleza mismo del ser humano, y se nos ha despojado de ella ante la tormenta de estímulos externos que nos rodean: televisión, teléfonos móviles los más recientes, pero hay tantos… Sin embargo, después de leer esto esperamos que abras tu mente y te hagas el favor de, cuanto menos, intentarlo…

En primer lugar te diremos que la meditación es algo que puede resultar místico pero que la ciencia y el método científico han demostrado los beneficiosos efectos que ejerce la meditación en nuestra salud y en nuestro organismo. Pero es que además, la meditación promueve y estimula el funcionamiento de ciertas regiones de nuestro cerebro y fomenta el aprendizaje, la concentración, la calma y la serenidad, tantas veces necesitada por todos nosotros, e incluso abarca terrenos de la autosanacción. Todas esas regiones del cerebro estimuladas tienen un alto porcentaje de coincidencia que los zonas de nuestra masa cerebral vinculadas a los estados emocionales de la felicidad. Nuestra capacidad de aprendizaje aumenta, nuestra capacidad de percepción se potencia e incluso el sistema inmune, se refuerza. No hablamos de superpoderes. Hablamos de capacidades que de por si tenemos, pero que se encuentran “dormidas” y la meditación es la “herramienta” para despertarlas

Pero, ¿que es la meditación?

meditacion3Puede resultar difícil definir que es meditar. Es complicado pues se trata de una experiencia muy personal y que genera sensaciones y resultados muy diversos. Pero vamos a tratar de aunar criterios. En definitiva se trata de una practica que para unos roza la espiritualidad y lo místico y otros la observan como algo más terrenal: como crear un silencio y quietud interna que nos permite “bajar” del mundo. Una forma de introspección, de mirarse hacia uno mismo, hacia lo más profundo de nosotros con el fin de conocernos mejor y conocer así mejor cómo y porqué vemos el mundo y lo que nos rodea de una u otra manera. Lo que nos gustaría es que la gente dejase de ver la meditación como algo lejano, extraño e incluso sectario. Meditar debe relacionarse con una conjunción de ideas entre lo intelectual y lo espiritual. Meditar es “estar”, sin más. Parar todos los estímulos externos, las preocupaciones por lo que ha de venir, o las frustraciones por lo que ya pasó. Solo de esta manera podemos potenciar esa parte de nuestra conciencia en la que podemos dedicar toda nuestra atención y disfrutar del momento presente, que por si no lo notaste, es el único que existe. Y te aseguramos que no hay mejor manera de despojarse del estrés y las preocupaciones.

¿Cuál debería ser el objetivo por el que meditas?

Cada persona es un mundo y cada cual elegirá el camino de la meditación por una causa. Pero si no tienes claro porque deberías meditar, aquí te damos unas pautas que quizá te arrojen un poco de luz. Seguro que encuentras tu razón..

  1. Si estás desencantado con la vida, con tu rutina, si sientes que lo que haces no te llena y sientes un vació existencial, algo muy común en nuestra sociedad actual y nada extraño, por cierto, quizá busques la meditación como un camino místico o de “escape”. De esta manera puedes desarrollar tu consciencia como parte de un todo universal y la humildad que ello arroja suponga un alivio para las exigencias que hasta ahora te habías marcado.Vamos a tratar de clarificar este punto. Debemos tener claro que la meditación trae armonía interna a nuestras vidas. Es una herramienta que nos pacifica cuando estamos alterados, desbordados o nos sentimos inestable. Son esos momentos en los que nada nos sale como esperábamos. Entonces hay que detenerse. Dejar de mirar hacia fuera y mirar hacia nosotros mismos. La meditación ofrece esa posibilidad. Porque cuando meditas (lo verás) ocupas un nuevo espacio de calma e incluso amor. Te parecerá extraño pero tu energía (porque sabes que eres energía, no?) vibra de meditacion2una forma distinta a como sueles hacerlo en tu rutina. Entonce empiezas a sentir y percibir lo que te rodea de una forma más calmada y todo parece ser más sencillo. Si consigues hacer de la meditación un hábito en tu vida alcanzarás, seguro, un estado de conciencia pleno en el que te percibes a ti mismo como parte de todo. Y las cosas dejan de molestarte tanto. Ves los problemas con otra perspectiva, incluso dejas de considerarlos problemas. Es como si todo lo que sucede forma parte de una maquinaria, de un engranaje perfecto en el que deben haber cosas positivas y cosas negativas para que crezcas como persona. Y es más, todas esas sensaciones que te preocupan se vuelven algo insustancial pues suelen ser cosas del pasado o del futuro. Y como “ahora “ese problema no te molesta pues no sucede ahora mismo, dejas de pensar en el y vives con felicidad el momento presente.
  1. Una de las formas de meditación más recurridas, comprensibles y saludables es la meditación como un descanso mental. Ante la multitud de estímulos, exigencias y prisas que dominan nuestra vida, la meditación aporta un respiro, una forma de calmar nuestra mente, de despojarla de las preocupaciones cotidianas. Mediante la meditación logramos dos beneficios importantes pues la meditación previene que el estrés se desarrolle en nuestro organismo. Pero si ya se ha desencadenado ese torrente de estrés, la meditación rebaja ese tensión acumulada.
  2. Puede que te resulte extraño, pero la gente que medita de forma habitual es gente feliz. Y esto está demostrado mediante estudios científicos que escanean áreas de nuestra corteza cerebral en personas que meditan y en quienes no lo hacen. Y al mismo tiempo, empezamos a volvernos más flexibles mentalmente y, a su vez, más creativos. Si nos despojamos de todos los hábitos y creencias que hasta ahora teníamos, nuestra mente puede alcanzar cotas inimaginables de creatividad y apertura. Y esto, lo aseguramos, lo necesitamos tod@s!
  3. Luego hay un objetivo muy legítimo y beneficioso para meditar. Es quien decide meditar por meditacionsalud. Ya hemos dicho que la meditación potencia nuestro sistema inmune e incide, por más que cueste de creer, en potenciar nuestra capacidad de sanación. También es saludable porque nos libera del estrés, depresión y ansiedad, tan comunes en los tiempos que corren. En definitiva, la meditación tiene efectos fisiológicos constatados y específicos en nuestro organismo. Como ya hemos dicho, meditar incide directamente en distintas áreas del cerebro vinculadas a la salud mental y física. Al meditar, nuestro organismo sufre un cambio (visible científicamente) y cada célula de nuestro cuerpo se llena de energía (prana). Entonces aumenta nuestro cociente intelectual y nuestra memoria, pero también nuestra inteligencia emocional y empatía. También se ha demostrado que reduce nuestra presión sanguínea y los niveles de lactato (reduce los índices de ataques de ansiedad). También se vincula directamente a la disminución de dolores de cabeza, musculares y de articulaciones. Pero sobretodo, aumenta nuestra felicidad pues aumenta nuestros niveles de serotonina (vinculados al buen humor), y esto en definitiva es la clave para estar sanos.
  4. Una última consideración. La meditación, como también apuntábamos, potencia nuestra capacidad de concentración y memorística. Además está demostrado que incrementa nuestra capacidad intelectual al estimular nuevas conexiones neuronales.

Puede que todos o solo uno de estos motivos te animen a emprender la meditación, o al menos a probarla. Solo el hecho de plantearlo es el inicio de la meditación pues ya has roto un esquema mental rígido si antes ni te lo habías planteado. Lo que garantizamos es que si te embarcas en este reto, aventura, si te atreves a demostrarte que eres capaz de ello obtendrás un estado mental sereno, una plenitud física y sentirás una paz interior que vendrá unida a una mayor capacidad de creatividad y concentración. La meditación incluye la capacidad de centrar tu mente en un solo objeto o propósito. Lograrás un estado de concentración absoluto lo que te liberará de preocupaciones y pensamientos negativos. Solo por ello deberías intentarlo. ¿No crees?

Si. Verás los frutos de meditar.

No es cosa insustancial. Debes tener persistencia y sacrificarte solo un poquito. Debes ser constante y hacer de la meditación una práctica diaria. O al menos de forma regular. Cuando lo consigas empezaras a vislumbrar los cambios en unas tres semanas. En cuanto la meditación forme parte de tu “rutina” no podrás pasar si ella. Y solo te supondrá unos minutos al día. Para empezar debemos usar técnicas sencillas de meditación. Al final, observar en lo más profundo de de será algo que desearás hacer cada día y así sentirás como enriqueces toda tu vida.

Empecemos…

Existen diferentes técnicas para meditar. Pero obviamente depende de cada persona alcanzar una sencillez en la meditación. Lo que para unos es sumamente fácil, para otros no. Por eso vamos a darte un listado resumido de las técnicas más comunes para que pruebes con cual te sientes más a gusto.

a) Respiración. En meditación, la respiración es fundamental. Llegar a ese estado de meditacion6meditación/concentración mediante la respiración es una de las maneras más habituales para meditar. Básicamente consiste en realizar ejercicios específicos y repetitivos de respiración. O dicho de otra manera: debemos poner toda nuestra atención en nuestra respiración, en como el aire entra por nuestra nariz, en esa sensación de frío al inspirar aire. Sentir como el aire llena nuestros pulmones, como se ensancha nuestro diafragma y como el aire comienza a salir y sentimos el calor de ese aire al exhalarlo. A base de repetirlo, esta dinámica acaba siendo normalizada por nosotros y alcanzaremos de forma más eficiente y rápida el estado meditativo.

b) Objetos. Otra de las clásicas formas de meditar es la técnica de concentración que emplea la concentración en un objeto. Suele ser habitual emplear una vela, una luz o un color. Y de esta manera, la mente se va serenando, nuestros pensamientos se calman y, de esta forma, llegamos al estado meditativo.

c) Sonido. En este caso apartamos la referencia visual de un objeto y nos centramos en un sonido. Es algo casi ancestral. El empleo de ondas de sonido para alcanzar estados de concentración elevados se ha usado durante toda la historia de la humanidad. Suelen ser sonidos o melodías espirituales o místicas tales como vibraciones, sonidos de campanas, mantras o cánticos. Suele tratarse de sonidos repetidos que nos inducen a estos estados meditativos.

Algunos consejos…

A continuación vamos a darte una serie de pautas que pueden facilitarte la meditación. Al final es algo muy personal y deberás recoger solo aquellos que consideres más indicados para ti.

1. El momento del día en que meditas es vital. Aconsejamos que sea nada más despertarse o levantarse. O justo antes de acostarse. Pero ojo,`puedes hacerlo en cualquier momento del día.

2. El espacio. Es preferible hacerlo siempre en la misma sala o habitación. A poder ser, un espacio con amplitud y un lugar sereno, sin demasiados estímulos. Un sitio aireado, no muy sobrecargado y que te transmita serenidad y calma.

3. Comodidad. En el momento de la meditación viste prendas cómodas y ligeras. Que te den facilidad de movimiento y sean agradables al tacto.

4. La postura. Uno de los aspectos más controvertidos de la meditación. No hace falta hacer la forma del loto, como mucha gente cree. Si se emplea esta postura es porque se considera muy apropiada pues mantiene la espalda erguida, algo fundamental para meditar. Al principio puede resultarte incomodo estar con la espalda tan recta. Si es así usa cojines o mantas o incluso la propia pared. Puede incluso sentarte en una silla. Pero mantén espalda y cabeza rectas, con la barbilla erguida.

5. Elimina pensamientos y estímulos sensoriales. Es mejor la tranquilidad, que no te moleste ningún ruido, o los menos posibles. Emplea la técnica de la respiración, del objeto o el sonido. La que tu quieras. Pero cuando empieces debes saber que a tu mente vendrán multitud de pensamientos. Un error para quien empieza a meditar es tratar de rechazarlos. Pero no, es mejor dejar que pasen, porque tal como llegan se irán. Lo importante es que ninguno permanezca demasiado tiempo en tu mente. Simplemente observa esos pensamientos como algo ajeno a ti, como si se tratase de una película, sin que esos pensamientos te generen emociones o juicio alguno. Si observas que un pensamiento ocupa demasiado tiempo en tu mente o te genera distracción o preocupación vuelve al punto de partida.

6. Sonido. Una de las herramientas más sencillas de meditar es inducir el estado de concentración desde la meditación. Mucha gente emplea meditaciones guiadas con músicas armónicas y muy relajantes para llegar al estado meditativo. Sonidos como los mantras (el mas famosos es el de OM) o el sonido de los cuencos tibetanos pueden ayudarte. También puedes ser tu quien recite los mantras.

7. Constancia. Tienes que persistir. No esperes ver el efecto tras el primer día. La meditación es un viaje de muchos días. Quizá al principio pueda desalentarte, pero ya sabes que todo lo que has logrado, y de lo que te sientes satisfecho, no lo lograste usando solo media hora un día. Debes adquirir un compromiso diario, que la meditación sea en una prioridad en tu vida. Requiere compromiso y disciplina. Pero vale la pena. De hecho, no deberías rendirte si no aprecias resultados inmediatos. De hecho, no busques nada específico. Simplemente medita. Ese momento de calma diario, ese momento para ti solo y para nadie más ya es, de por si, motivo de satisfacción. Además, puedes probar las diferentes técnicas que te hemos aportado, o incluso combinarlas.

Curiosidades de la meditación

Diversos estudios científico alaban las bondades y los efectos de la meditación, pues al meditar la actividad cerebral mediante encefalogramas, han llegado a diversas conclusiones concluyentes. Para empezar debemos saber que a medida que la meditación se hace más profunda esto se registra en las ondas cerebrales. En primer lugar, las ondas beta son las primeras en aparecer y sugieren concentración. Posteriormente nuestro cerebro actúa bajo las ondas alfa, mediante las cuales se potencia nuestra relajación y creatividad. En fases posteriores podemos alcanzar las ondas theta, en las cuales nos encontramos ya en una meditación profunda y en la que somos conscientes de la resolución de ciertos problemas. Posteriormente alcanzaríamos una meditación más avanzada en la que nos encontrarnos en una sensación similar a la de sueño profundo pero sin estar dormidos! Este estado se encuentra a medio camino entre el estados de vigilia y el onírico. Se representa como un saber “que somos realmente” aunque no sabemos “dónde estamos”. Este estado se conoce como Shiva y en el solo podemos entrar durante la meditación. Finalmente, y tu también puedes alcanzarlo, encontramos el estado de conciencia cósmica, en el que quien lo experimenta dice sentirse pleno `pues se percibe a el mismo y al cosmos como parte de uno mismo. Y ahí, entonces, se acaban nuestras preocupaciones mundanas. Entonces, la felicidad es plena y comenzamos a ver el mundo con otros ojos…




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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