La nueva contaminación invisible: descubre como protegerte de ella

La nueva contaminación invisible: descubre como protegerte de ella

La globalización y expansión de las nuevas tecnologías se suponen como un avance para la humanidad. Y de hecho lo son. Lo que sucede es que no siempre es proporcional ese avance con el respeto por el medio ambiente o incluso con el ser humano. Hoy vamos a hablarte de los peligros de la contaminación invisible.

Los vehículos a motor de gasolina nos facilitan mucho la vida pero cuando somos conscientes de los problemas de contaminación lo hacemos medio resignados y seguimos llenando el deposito a la espera de que, cuando las autoridades quieran, podamos disponer de coches impulsados por energías limpias.

Lo mismo sucede con la contaminación electromagnética. Se trata de una contaminación invisible: los campos electromagnéticos, las microondas y las señales de radio y wifi. Son invisibles a nuestros ojos y a nuestro olfato, pero están ahí. La comunidad científica y la sociedad en general tratan de dilucidar los peligros que estos campos electromagnéticos pueden llegar a suponer para nuestra salud. Existe un gran debate, pero vamos a aclarar algunas ideas…

Si nuestra salud está comprometida con tanta onda invisible pululando a nuestro alrededor, o simplemente son noticias alarmistas y con poca base científica. En PLANTARTE vamos a darte la respuesta, pero también te adelantamos que quizá no te guste todo o que leas…

Contaminación invisible: criterios para medirla

Para empezar, la OMS establece que un 70% de las enfermedades en Occidente tiene un origen medioambiental, y dentro de ese entorno medioambiental, los campos electromagnéticos tienen una gran influencia. Añadamos a esto que en las dos últimas décadas han surgido patologías relacionadas con la sensibilidad electromagnética, aquella que genera dolores de cabeza, jaquecas, insomnio, debilidad, estrés, enfermedades degenerativas y un largo etcétera.

Y además esto puede derivar en enfermedades más graves. De hecho, la propia OMS, en 2013, contaminación invisiblecalificó las radiaciones electromagnéticas como desencadenante de cáncer, dentro del grupo 2B. Y también la propia Unión Europea, en una resolución medioambiental, invitó a los países a financiar estudios y controlar la ubicación de emisores de telefonía y señales electromagnéticas, con especial atención a las ondas del WI-FI en colegios y escuelas.

Pero, para variar, España ha sido de los pocos países que no ha hecho nada al respecto. A día de hoy ya se superan los 25.000 estudios científicos de laboratorios y universidades que corroboran, en mayor o menor medida, la influencia nociva sobre los seres humanos. Datos: en España se rebasan en 4.500 veces las emisiones de microwatios por cm2, puesto que la Comisión Europea aconseja no superar, las emisiones electromagnéticas en 0,1 microwatio por m2. Pero España fija este máximo en 450 microwatios. Como decíamos, se rebasa en 4.500 veces lo recomendado.

Lucha estéril contra la contaminación incisible

Pero hay más: el Consejo de Europa recomienda en su Resolución 1815 que se aplique el Principio de ALARA, que recomienda una exposición baja a estas ondas, pero al mismo tiempo establece también el Principio de Precaución. Este establece que debemos evitar exposiciones innecesarias mientras no haya una constatación científica que determine su peligrosidad o no.

Esto es así para proteger sobre todo a las y los niñas/os. Pero las autoridades en España hacen oídos sordos en pos de los intereses de las empresas de telecomunicaciones (y su consiguiente beneficio económico).

De hecho, la reciente Ley de Telecomunicaciones concede a las empresas de telecomunicación “el derecho que tenían antes los ayuntamientos y las comunidades autónomas para expropiar e instalar libremente la estación base de telefonía móvil en sus azoteas en determinadas ocasiones”. “Aún así se puede recurrir apelando al derecho a la salud y a que es necesario la unanimidad de todos los vecinos para aceptar la instalación de la antena”, tal como señala Alberto Arrate, abogado medioambiental que ya ha litigado en diversas causas al respecto..

Los testimonios que nos alertan se suceden: en el libro “La enfermedad silenciada” de Raul de La Rosa, responsable del área de contaminación electromagnética de la Fundación Vivo Sano, establece que la electrosensibilidad es una lacra que va a extenderse durante los próximos años: “es una enfermedad real, no es mental y requiere un tratamiento adecuado”.

Este abogado afirma que, en aquellos centros públicos donde se detectan patologías de trabajadores, asociadas al WIFI, sus trabajadores mejoran al sustituir la señal wi-fi por el cable. “Las iniciativas de colegios con Wi-fi son un error. Existen otras formas de disponer de Internet en la escuela sin recurrir a él”, confirma Raúl de la Rosa, quien publicó el libro La enfermedad silenciada, donde se tratan diversos efectos de las ondas electromagnéticas.

Fundamentos científicos sobre la contaminación invisible

Nuestro campo electromagnético viene dado por las reacciones químicas y físicas y, a su vez, eléctricas, que realiza nuestro organismo. Nuestros pensamientos, nuestra actividad física, nuestros latidos, y cada proceso biológico que se produce en nuestro cuerpo lleva implícito un torrente (mayor o menor) de energía.

Un pensamiento, por ejemplo, viene determinado por un impulso eléctrico interneuronal en nuestro cerebro. Ese estimulo eléctrico, sumado al de nuestra actividad física, que no es otra cosa que energía, configura un campo electromagnético que emana de nuestro cuerpo. Esto es de primero de primaria.

Y obviamente ese campo que generamos interactúa con el campo electromagnético de otros seres. ¿has escuchado alguna vez aquello de personas que nos roban la energía? ¿entiendes ahora que no sea tan descabellado? Pues bien, nuestro propio campo también interactúa con el entorno. Nos relacionamos con infinidad de campos electromagnéticos. Pero lo peor es interactuar con campos electromagnéticos artificiales, aquellos que usan ondas de radio corta, las mismas con las que actúan nuestras células en los procesos biológicos más básicos.

contaminación invisibleEn definitiva, todo los fenómenos en el universo tienen un componente de energía, en este caso eléctrico. Somos un cuerpo con carga eléctrica: actividad eléctrica en el corazón, actividad eléctrica en el cerebro, en nuestros nervios, en nuestros órganos.

De hecho, los campos electromagnéticos están rodeándonos, por todas partes. Sus efectos abarcan todo el planeta, nuestro hogar, las calles, los bosques, nuestro cuerpo y, en la más mínima esencia, en nuestro ADN y células.

Esta contaminación electromagnética se debe a una ionización de carácter positivo que tiene efectos sobre nuestra salud. Esto es así porque los campos electromagnéticos artificiales repercuten sobre los átomos o moléculas que forman nuestro cuerpo, ionizándolas (como iones positivos). Y según múltiples investigaciones esto tiene incidencia directa en la aparición de enfermedades, cánceres y tumores.

O simplemente sobre el envejecimiento o con enfermedades degenerativas. Significa que el efecto de un campo electromagnético incide sobre nuestro organismo debido a la interacción de la materia (nuestro cuerpo) con la energía que flota, hetérea, en el ambiente. Y esto desencadena diversos fenómenos biológicos, eléctricos, físicos y químicos.

Por tanto ya sabemos que, tanto las radiaciones ionizantes como las no ionizantes, inciden directamente sobre nuestras células. Si la ionización es negativa el efecto es terapéutico o beneficioso. Si la ionización es positiva, su efecto sobre nosotros es nocivo y nos enferma.

Móviles, wifi, radiación: todo nos enferma

Los aparatos eléctricos, los móviles, las radios, todo lo que se conecta a la red, incluso materiales de construcción como el cemento emanan partículas cargadas positivamente (+). Además, de forma natural, el viento, las nubes y otros fenómenos naturales generan iones positivos, sumamente nocivos para nuestra salud.

Esto explica cuando aparecen síntomas sin motivo aparente: dolores corporales, jaquecas, sensaciones nerviosas, fatiga, problemas respiratorios o alergias, inflamaciones, y un largo etcétera. La sintomatologia no solo es física. También hay patologías emocionales y psicológicas. A saber: irritabilidad, falta de vitalidad, agotamiento mental, stress, depresión.

Incluso los altos índices de suicidio en aquellos lugares del mundo con fuertes rachas de viento. Podemos sospechar que algo tiene que ver: estos trastornos son más habituales en la ciudad que en el campo, y especialmente donde hay altas concentraciones de ionización positiva. Al fin y al cabo los inhalamos a diario en el aire que respiramos. Esta ionización desarrolla átomos o moléculas a los que les falta un electrón.

Y esa molécula tratará de recuperar ese electrón en nuestro organismo. Y eso no suena nada bien. Porque los iones positivos dañan el núcleo de nuestras células, e incluso ADN. De tal manera que la célula muta y se transforma en cancerígena.

Conciencia contra la contaminación invisible

Por eso queremos desde PLANTARTE explicarte como descargarse de esta electricidad tan perjudicial, pero también cómo neutralizar la acción de los campos electromagnéticos sobre nuestro organismo.

Porque todo aparato de tipo eléctrico o electrónico emite radiación, lo que significa que tiene un campo electromagnético. Puede ser más fuerte o débil, pero ahí está. Quizá nos tranquilice saber que la mayoría de los niveles de radiación de estos aparatos están por debajo de los niveles máximos recomendados. Pero otros los superan, y ampliamente. Por lo tanto debemos protegernos de ellos y pasar el menor tiempo posible expuestos a estos aparatos.

Luchar contra la contaminación que no se ve

Mariano Bueno, gurú de la agricultura ecológica y de la contaminación electromagnética contaminación invisibleexplica que nuestro campo electromagnético personal tiene un filtro para que estos campos no nos afecten en demasía. Y este campo personal e intransferible lo podemos fortalecer con hábitos saludables como una buena alimentación (evitar alimentos refinados), un buen descanso, un sistema inmunológico fortalecido, una respiración adecuada o unos pensamientos y actitud positiva.

Obviamente Mariano Bueno recomienda evitar dormir cerca de aparatos eléctricos, especialmente de wi-fis, móviles o radio despertadores. De hecho, hay técnicas de radiestesia para determinar la idoneidad de determinados espacios habitables. Por ejemplo, es sumamente importante la ubicación de las camas y evitar radiaciones electromagnéticas en el entorno del dormitorio.

Soluciones al problema de la contaminación invisible

1. Trata de generar un entorno sano.

Un ambiente contaminado, con humo, poco ventilado, con aire acondicionado, con muchos aparatos eléctricos o incluso mucha gente esta demasiado ionizado positivamente. Ya sabes, eso es malo. Debemos buscar aire limpio y ventilación. Debemos ser responsables del entorno que nos rodea, cuanto menos electrificado mejor. Lo que facilita unos procesos biológicos internos sanos. Para ello podemos adquirir un ionizador electrónico.

Ten en cuenta que ni siquiera viviendo en el entorno más natural estás a salvo de la ionización positiva. Cierto es que existen fenómenos como las tormentas que ionizan negativamente el ambiente. Y recuerda que la ionización negativa es la saludable, y no al revés.

2. Contrarrestar la acción de los campos electromagnéticos.

No podemos encerrarnos en una burbuja ni aislarnos al vacío pero si existen algunas vías o soluciones para tratar de contrarrestar los peligros de los campos electromagnéticos. Por ejemplo, para los ordenadores y sus pantallas, usar filtros anti radiación. Aunque solo reducen la exposición a la radiación de los campos eléctricos de la pantalla pero no protegen contra el resto del entorno del aparato eléctrico. En portátiles, usarlos solo con la batería, sin conectarlos a la red eléctrica, es recomendable.

3. Liberate de esa carga…

Toda esa carga de ionización positiva que llevamos encima puede descargarse (y es incluso terapéutico) con ciertos hábitos como caminar descalzo sobre la arena, especialmente de playa. También podemos acostumbrarnos a desconectar electrodomésticos cuando no se usan. Alejarnos de fuentes de radiación, enchufes, cables, antenas… y si es posible no vivir cerca de ellos.

contaminación invisibleExisten diversos artilugios para descargarnos esa electricidad estática que tenemos encima de forma sencilla usando unos dispositivos que se asemejan a los que llevaban antiguamente los coches. Es un sistema barato, sencillo y muy eficaz que nos descarga la energía estática del cuerpo, neutralizando la radiación ambiental. Este dispositivo se conecta a la mano o pie de la persona y descarga esa carga nociva en la tierra, liberando a nuestro cuerpo de estas radiaciones provenientes de los campos electromagnéticos durante todo el día.

4. Ayudate internamente con una buena dieta.

Es importante la alimentación: Recomendamos evitar el consumo de grasas saturadas y grasas animales y cualquier tipo de alimento procesado o refinado. Recomendamos frutas, verduras de hoja verde, aceites vírgenes y todo lo que tenga aporte de vitaminas y antioxidantes.

Últimos consejos ante la contaminación invisible

  • Ubicar los electrodomésticos contra paredes que den al exterior para permitir que expulsen la radiación hacia fuera.
  • El calentador de gas y la nevera deberían ubicarse en paredes que den al exterior para evitar transmitir a otras habitaciones.
  • Las televisiones de pantalla plana, es decir las de plasma o led emiten menos radiaciones. Y como dijimos antes, los ordenadores mejor usarlos sin enchufar (utilizando la batería).
  • Dos de los aparatos más perjudiciales son el radio despertador y el teléfono fijo inalámbrico. El radio reloj incluye un transformador que emite ondas electromagnéticas. Por su parte, el teléfono inalámbrico es la mayor fuente de irradiación inalámbrica del hogar. Por ello no aconsejamos instalarlos en el dormitorio.
  • En la cocina mejor vitrocerámica que inducción, porque esta última genera campos diez veces más perjudiciales.
  • El móvil. Nunca en nuestro dormitorio, menos cargando. A más de tres metros de distancia de donde dormimos. Cuando lo llevamos encima lo más lejos posible de la cabeza (paradójico) y de los genitales. Mejor usar el altavoz para hablar y prescindir de los auriculares manos libres. Si da servicio a un solo ordenador, mejor que sea por cable. Si necesitamos uno inalámbrico, debemos colocarlo lo más lejos posible de las zonas de descanso y apagarlo por la noche.
  • Router. Mejor conectarlo al ordenador por cable y no por ondas wifi. Es lógico, no?

No pretendemos generar alarma sino, bajo el principio de precaución, prever y marcar hábitos para que las nuevas tecnologías no nos pasen factura en las nuevas generaciones. Porque si estos campos son dañinos, y al mismo tiempo invisibles, no poder observar el daño que nos hacen a medio o largo plazo puede resultar fatal. Por último, te pedimos que si consideras que esta información es de interés, compartas este artículo con amigos y conocidos.




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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