¿Tienes miedo a hablar en público? 7 pasos para vencer la “glosofobia”

Miedo a hablar en publico

Todas las personas, en algún momento de su vida, deben enfrentarse a la situación de hablar en público. Y también, muchas personas, reconocen la incomodidad o el miedo a hablar en público. Solemos decir aquello relacionado al temor o vergüenza, o incluso pánico por hablar en público. Las estadísticas establecen que hasta un 75% de las personas sufren sensaciones de ansiedad, estrés o nervios en estas circunstancias.

De hecho, este temor tiene unas manifestaciones cuando nos enfrentamos a un público o audiencia: hablamos de exceso de sudoración, aumento del ritmo cardíaco, tartamudez o, incluso, mareos y nauseas. Muy habitual es, también, la sensación de rubor o enrojecimiento de la cara. Pues esto se va a acabar…

Pues bien, el miedo a hablar en público tiene un nombre: glosofobia. Y puede que tu, o alguien a quien conozcas lo padezca. La buena noticia es que es algo sobre lo que podemos trabajar y subsanar pues está en nuestra mano superar el temor a hablar en público y forjar una confianza en estas situaciones que nos reporte muchos beneficios personales y, especialmente, profesionales.

Existen, incluso, algunos programas y cursos profesionales para asesorar a profesionales o cualquier tipo de persona a vencer su miedo a hablar en público

Habría que analizar, en primer lugar, los motivos que llevan a que este miedo a hablar en público sea tan habitual.

El factor cultural del temor a hablar en público

Basado en nuestro sistema educativo, el cual no fomenta la capacidad de hablar en público, como lo hacen los sistemas anglosajones. Desde pequeños, hablar en público se convierte en un trauma que manifiesta nuestras inseguridades. Con el paso de los años, esta faceta queda como un reto o momento de enfrentarse a nuestros temores. Al fin y al cabo, el temor a hablar frente a una audiencia manifiesta nuestras inseguridades.

El factor personal del miedo a hablar en público

El temor, el miedo o la vergüenza a hablar en público genera ansiedad. Su origen, en muchas ocasiones, está motivado por una experiencia del pasado. Un fracaso o una situación de vergüenza al hablar en público. Especialmente de pequeños y en el entrono de la escuela. También puede deberse a un problema relacionado con nuestra personalidad y nuestras emociones. Especialmente habitual en personas con baja autoestima, inseguras o muy exigentes consigo mismas.

Pues bien. Aprender a hablar en público de forma exitosa y con seguridad nos permite revertir ese trauma. Porque si en una sola ocasión que fracasamos nos ha dejado un “trauma” o temor, de igual manera, un éxito en una exposición pública puede conseguir el efecto contrario y darnos la confianza que tanto necesitamos y que tan bien nos va a a venir de ahora en adelante.

Vencer el miedo a hablar en público

Con en paso del tiempo, ya de adultos, nos veremos enfrentados a un sinfín de circunstancias en las que hablar en públicos será una prueba de superación personal. Nos referimos a cosas tan cotidianas como una entrevista de trabajo, un examen de oposición o exponer nuestros argumentos a un número más o menos reducido de personas para conseguir algún objetivo.

Hablar en público requiere unas ciertas habilidades, pero nada especial. Simplemente mostrar confianza y entusiasmo por lo que se transmite, además de cierto conocimiento sobre la temática que se va a abordar. Incluso podemos remitirnos a profesionales de la comunicación que nos asesoran, mediante cursos de aprendizaje a vencer nuestro miedo a hablar en público.

Pautas aconsejables para vencer el miedo a hablar en público

A continuación te damos una serie de pautas y consejos para tratar de superar esta situación y saber cómo dar un buen discurso frente a un público:

1. Conocimiento y preparación. En muchas ocasiones, el miedo a hablar en público se debe a una falta de preparación o desconocimiento sobre la materia que vamos a abordar. Si sabes mucho de cine o de música podrías hablar horas sin parar. Pero cuando hablamos de conocimientos que tenemos que exponer y profundizar, la sensación de temor e inseguridad aumenta. Por eso es conveniente alcanzar la seguridad mediante el conocimiento profundo de lo qué vamos a hablar. Tampoco es necesario ser un experto, simplemente tener claros nuestros argumentos, fortaleza y una linea argumental definida, basada en 3 o 4 ideas claves.

2. Hablar en público es una oportunidad. Hazlo de forma natural. Prepara tu discurso con entusiasmo y aparta de tus pensamientos ideas negativas. Deja de proyectar tus miedos o desconfianzas: “¿y si me olvido de algo?”. “¿Qué pasa si me quedo en blanco?”. De forma inconsciente proyectamos nuestros temores e inseguridades y esto hace resonar nuestro miedo a hablar en público. Debemos desterrar los pensamientos negativos. En lugar de sabotear nuestro discurso, y a nosotros mismos, debemos proyectar sensación de seguridad, confianza y visualizar lo bien que vamos a hacer nuestra exposición. Des esta manera ya tenemos mucho terreno ganado y nos enfocamos en el éxito de nuestra discurso frente a la audiencia.

Otra de las claves es ser natural. Estar frente a una audiencia hace aflorar nuestras inseguridades y tratamos de aparentar lo que no somos. Dicho de otra manera: sobreactuamos y nos comportamos de forma extraña en determinadas circunstancias. Pero si recuerdas cuando has asistido a una charla, ¿a que lo que más agradeces es la naturalidad de quien habla? ¿o que te transmita con sencillez? Lo que más valora la audiencia es la naturalidad. Debes sentirte cómodo. No trates de fingir lo que no eres o la audiencia lo notará.

3. Relajación y confianza: la respiración es fundamental. La respiración es básica para una buena oratoria. En muchas ocasiones, nuestro discurso se tambalea o se paraliza porque no estamos respirando correctamente. Para aprender a respirar de forma adecuada es importante saber introducir breves pausas en nuestra intervención. De esa manera conseguimos respirar más profundamente. Y una respiración profunda es la clave para vencer la ansiedad y el miedo a hablar en público.

4. Entrena tu discurso. Una de las maneras más efectivas de vencer este tipo de temores es la seguridad. Y esta se alcanza con la práctica del mismo. Si ensayas tu discurso, de una manera relajada, acabarás dominando el tema y la situación a la que te vas a enfrentar. Deberemos hacer un simulacro de exposición: practicar nuestra intervención en voz alta, usando el lenguaje verbal y no verbal que vayamos a emplear en nuestro discurso. Y a ser posible, con alguna persona de confianza como testigo, que pueda asesorarnos o detectar las fortalezas y debilidades de nuestra exposición. Otras personas prefieren grabarse en video y corregir defectos y errores tras visualizar su propio ensayo. De esta manera conseguirás desarrollar tu exposición de manera natural y fluida.

De esta manera ganaremos en confianza y seguridad para afrontar el momento de nuestra intervención con todas las garantías de éxito.

5. El buen humor es internacional. Existe un elemento universal que hace más sencilla cualquier faceta de la vida. Y este es el humor o, las sonrisas o, incluso las risas. Cuando la gente sonríe (o ríe) segrega hormonas de la felicidad y transmite relajación. Como conferenciante o ponente en una charla o intervención, cuando ves que tu público sonríe, nos genera una sensación de bienestar y tranquilidad. Este factor tiende a relajarnos y a hacer mucho más sencilla y llevadera nuestra exposición. Para ello, aconsejamos emplear un tono de voz amistoso y simpático. Incluso alguna broma de buen gusto facilita la implicación de nuestro público con lo que decimos.

6. Apoyate en recursos visuales. En la edad de la tecnología de la información, casi todo el mundo ya emplea los elementos visuales para atraer la atención del público. Pero esta herramienta nos ayuda también a ordenar y dar sentido a nuestra intervención. Las diapositivas con fotografías, listados y esquemas visuales nos facilitan la exposición. Al tiempo que nos sirven como guías para que no nos quedemos en blanco y sepamos, en todo momento, por dónde debemos proseguir en nuestra intervención.

Este tipo de referentes visuales no son solo una ayuda para nosotros sino que facilitan la comprensión y retención de aquello que estamos exponiendo, frente a nuestro público.

7. Conecta con la audiencia. Frente a un público o audiencia más o menos numeroso, no todo el mundo que nos escucha va a reaccionar de igual manera. Pongamos por caso que miramos al público y vemos a alguien sonriendo o bostezando. Pues bien, no dejes que eso te afecte. No es tu problema ni tu responsabilidad. Al fin y al cabo, su reacción seguramente se deba a una circunstancia externa a tu exposición. Igual ese espectador no ha dormido bien o se ha acordado de una broma que escucho ayer en la radio. Y muchas otras personas están realmente interesadas en lo que estás diciendo.

En lugar de ello, debes tratar de conectar con tu audiencia. Incluirles en tu discurso. Hacerles sentir parte de lo que expresas. Hazles participar, preguntales o menciona cosas con las que se puedan sentir identificados y que tengan que ver con la temática de tu exposición. Mira a todo el público como si mirases a los ojos de cada uno de ellos. Sonríe y busca sonrisas cómplices. Pregunta si les está quedando claro lo que expones. Haz participe a tu público. Comunicate con la audiencia.

Pero sobre todo, mantén la confianza en ti mismo. Mira al público en general. No te centres en mirar solo a una o dos personas. Eso genera sensación de inclusión en el público y los hace participes de lo que estamos explicando. Habla con seguridad y confía que estás aportando valor a tus oyentes con cada frase nueva que dices.

Consideraciones finales para vencer el miedo a hablar en público

  • En tu discurso debe primar el orden y la claridad de tus argumentos e ideas que vas a exponer. Pero también tu actitud, tu entusiasmo y capacidad para llegar a tu audiencia. Ya sea en el trabajo o en una reunión social, tu personalidad debe primar y alcanzar el interés de la audiencia. Para ello es importante la naturalidad, el tono y el lenguaje no verbal que utilices. Desde la sonrisa a la expresión de las manos, pasando por la proyección de la voz hacia todo el auditorio.
  • Se natural y sencillo. No debes mostrarte como un experto. Simplemente como alguien que sabe algo de una materia y lo quiere compartir. Usa frases cortas y mensajes claros. Apoyate en recursos visuales. Y recuerda la importancia del lenguaje no verbal: de forma inconsciente, con nuestra postura, con nuestra mirada, con nuestros silencios o pausas, o con nuestro semblante ya comunicamos. Una buena manera de ensayar el lenguaje no verbal es practicar nuestro discurso frente al espejo para corregir tics o expresiones que no potencien el éxito del discurso.
  • En caso de error, no te vengas abajo. Continua como si nada hubiese pasado. Porque todos nos equivocamos y nadie puede juzgarte por ello. Incluso pide disculpas y normaliza cualquier fallo y continua con tu intervención. De hecho, fallos que pensamos que hemos cometido, descubrimos que el público no los ha apreciado.
  • Un buen consejo es que actúes con determinación. Esta comprobado que, con seguridad, ya has ganado el respeto de tu audiencia y otorgará más credibilidad a lo que dices. Mientras que si titubeas o dudas puedes provocar el efecto contrario. Verás que cuando hayas superado el miedo a hablar en público ello redundará en una mayor confianza en ti mismo y en tu éxito, tanto personal como profesional.

 




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

Comments

  1. ¡Hola Jose! Muy interesante lo que comentas. Con los altos niveles de inseguridad y ansiedad que hay en la sociedad actual la gran mayoría padecen también glosofobia o ansiedad social. De hecho me atrevería a decir que así les suceden al 90% de personas que atiendo en la consulta. Hace falta sensibilizarnos para adaptar este hábito de hablar en público, y compartir recursos como estás haciendo en este post es una muy buena manera.

    ¡Un abrazo!

    • Jose Vicente Esteve Lopez : agosto 25, 2017 at 5:11 pm

      Gracias Yaiza! Si, el temor a hablar o enfrentarse a una audiencia es una fobia muy extendida… yo la vinculo a la falta de seguridad de las personas debido a los valores individualistas y competitivos que se fomentan en ámbitos como la escuela o los medios de comunicación… suerte que cada vez, somos más conscientes…

    • Jose Vicente Esteve Lopez : septiembre 11, 2017 at 10:25 am

      Gracias Yaiza! Pues si. Falta mucha sensibilidad, asertividad y empatía para que la gente “crezcamos” en ciertas carencias emocionales. Bien es cierto que gracias a infinidad de proyectos y personas (como tu) existe una mayor conciencia al respecto. Un saludo y gracias por leer y visitar Plantarte.net. Un saludo!!!

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