Tu percepción del tiempo es una ilusión ¡No pasa ni rápido ni lento: Eres tu!

percepcion del tiempo

El tiempo es un concepto fundamental en nuestra concepción de la vida. Vivimos acorde a la percepción que del tiempo tenemos. Sin embargo, pocas veces nos damos cuenta que la percepción del tiempo es una ilusión. Que no es real. Y que viene determinado por un montón de causas ajenas a la percepción del tiempo en si mismo.

Nuestra percepción del tiempo es lineal. Siempre actuamos bajo una noción del tiempo pasado, presente y futuro. El tiempo es la guía sobre la que montamos nuestra vida. En función del tiempo organizamos los acontecimientos que nos han sucedido, que están sucediendo, o que están por venir.

Pero esa concepción del tiempo va más allá. Nos permite percibir la velocidad del transcurso de los acontecimientos. Posibilita calcular velocidades y forma parte de procesos mentales muy complejos, que se desarrollan a lo largo de toda nuestra vida.

Pero esta percepción es subjetiva. Es diferente en cada persona y sobre esta percepción intervienen diferentes factores, tanto de carácter externo, como interno. Ya hemos escuchado aquello de que el tiempo pasa muy rápido cuando estamos a gusto.

El tiempo vuela si lo pasamos bien o nos enfrentamos a una situación novedosa. Sin embargo, cuando estamos pasando un mal rato, cuando estamos sufriendo, o cuando estamos esperando, el tiempo parece relentizarse. Lo mismo sucede cuando nos enfrentamos a situaciones incómodas o peligrosas. Y qué decir cuando nos aburrimos. No parece que pasen las horas..

La percepción del tiempo condicionada por nuestras emociones

tiempo es relativoUna de las razones de esta percepción viene determinada porque tipo de situaciones vivimos. Si nos enfrentamos a experiencias ya vividas, el tiempo pasa más lentamente. Es lo que sucede cuando leemos un libro, o vemos una película por segunda vez. El tiempo pasa más rápido. Aparentemente…

Pero, en definitiva, nuestra percepción del tiempo es relativa y se fundamenta en nuestra situación emocional. Si esperamos el autobús sin prisa y tarda diez minutos, nos parecerá que no tardó demasiado. Sin embargo, si vamos con prisa, esos diez minutos se nos harán eternos. Nuestro estado de ánimo condiciona nuestra visión del paso del tiempo. Cuando estamos contentos el tiempo pasa rápido. Cuando estamos molestos parece no pasar.

Otro ejemplo, para visualizar esta afirmación: si estás con tus amigos, a gusto, en un bar, el tiempo se pasa volando. Si esperamos en el médico, y encima hay demora, y esto nos pone de mal humor, las manecillas del reloj parecen no avanzar.

Así como los ojos nos permiten ver o los oídos escuchar, no disponemos de un sentido específico para percibir el tiempo. Sin embargo, poseemos una especie de sentido del paso del tiempo que nos permite diferenciar lo que ha pasado recientemente o lo que pasó hace diez años, o cinco días…

Además disponemos de ciertos relojes biológicos. Se encuentran ubicados en el hipotálamo y la glándula pineal. Estos “relojes” administran nuestro ciclos del sueño y de vigilia, e influyen en nuestro comportamiento de forma fisiológica.

Percepción del tiempo por marcadores externos

También tenemos marcadores externos: desde el clásico reloj, a los ciclos diarios de luz. Incluso los cambios físicos de nosotros mismos, nos dan pista de ese paso del tiempo. Pero más allá de todo eso… ¿por qué una hora de reloj, que está perfectamente acotada, a veces parece más larga y otras más corta?

Componentes físicos de la percepción del tiempo.

El funcionamiento de nuestro cerebro determina cómo una percepción del tiempo es más o menos precisa. Cuando somos niños, aún sin desarrollar ciertos circuitos neuronales, tenemos una precisión del tiempo pobre.. Mientras que el deterioro cognitivo, al envejecer, implica ciertos cambios neuronales que relentizan nuestra percepción del tiempo.

Es por ello que de niños, el tiempo se percibe con un paso más lento, mientras que al hacernos mayores todo se acelera. Por ejemplo, mucha gente mayor dice que los días se le hacen eternos, pero sin embargo también admiten que, pare ellos, las semanas y los meses vuelan.

percibir el tiempoQuizá tenga que ver el hecho que nos indica que cuanto más pendientes estamos del tiempo (y eso sucede cuanto más mayores somos) más lento parece pasar. Es una sensación que se incrementa cuando estamos esperando. Aunque la realidad es que no es igual la percepción del tiempo cuando estamos viviendo algo que cuando lo recordamos. Si pasamos un día en un parque de atracciones, cuando acaba la jornada, parece que el tiempo ha pasado muy deprisa, sin embargo, mientras vivíamos todo ese torrente de estímulos, no eramos conscientes del tiempo. ¿Te ha pasado?

El valor de la percepción del tiempo es fundamental en nuestras vidas. Y debemos tratar de controlar los factores, tanto internos, como externos de esa percepción, pues influye, incluso, en nuestra salud. Esto es así porque el tiempo que percibimos no siempre es la más deseable en función de nuestras expectativas.Estrés o ansiedad son síntomas de una mala gestión en la percepeción del tiempo

El profesor Ramón Bayés, autor de “El reloj emocional”; (Barcelona: Alienta) aconseja trabajar nuestra gestión emocional en la percepción del tiempo interior para alcanzar un estado de bienestar. Cuando tenemos prisa el tiempo pasa muy lento. Y al revés. Pero esta percepción puede ser alterada por nosotros mismos. Debemos, para ello, determinar que factores condicionan nuestro tiempo subjetivo para acompasarlo con el tiempo objetivo. Evitaremos, así, situaciones de estrés o hastío, que nos alteran emocionalmente.

En realidad, deberíamos vivir sin estar tan pendientes del tiempo. Sobre todo el que marca el reloj. Ello mejorará nuestra salud mental, y la de todo nuestro organismo, en general.

Elementos comprobados (científicamente) sobre la alteración en nuestra percepción del tiempo

1. Ciertas investigaciones hablan de la percepción del tiempo y la atracción física. Cuando dos personas desconocidas sienten atracción y hay contacto visual, para ellos, el tiempo se ralentiza. Si miramos una imagen atractiva o un rostro que muestra felicidad, en la pantalla de un ordenador, esa imagen parece durar más que una imagen agresiva o un rostro triste, temeroso o preocupado. Y sin embargo, ambas imagen duran lo mismo en pantalla.

2. Otros estudios determinan que los sentimientos de felicidad, como enamorarse a primera vista influyen en nuestra percepción temporal. Un roce de una mano “amiga” nos aporta la sensación de que nuestro reloj interno se detiene.

3. Nuestra percepción del tiempo está especialmente ligada a la memoria y a la vista. Cuando tienes la sensación (subjetiva) de que el tiempo está pasando despacio, esto te permite ver más cosas, más claramente. E incluso las recuerdas mejor.

4. Disponemos de un reloj interno que se altera en función de los estímulos externos. Cuantas más cosas nos pasan mayor es la percepción de paso del tiempo. Existe un interesante experimento sobre como nuestra percepción del paso del tiempo está condicionada por nuestro estado de ánimo. O por las cosas que nos pasan a nivel fisiológico. Este estudio fue llevado a cabo por el doctor Hudson Hoagland, en 1920. Su esposa estaba enferma, con fiebre y el tuvo que ausentarse unos minutos del domicilio. No tardó demasiado. Pero para ella pareció una eternidad. Así que Hoagland determinó que, cuanto mayor es nuestra temperatura corporal, más rápido parece pasar el tiempo. El doctor invitaba cada día a su mujer a contar hasta 60. Y cuanto mayor era su fiebre, más rápido contaba ella. Su reloj interno se aceleraba.

5. La percepción del tiempo también se determina porque especie de ser vivo eres… Incluso por tu tamaño. Ya hemos escuchado que las moscas viven entorno a unas 30 horas. Para ellas, los humano nos movemos a cámara lenta. E incluso para un humano, un oso perezoso también vive a cámara lenta. Sin embargo, en todos los casos, la percepción del tiempo se ajusta al tiempo real de su mundo.

El “efecto viaje de vuelta”

¿Nunca te ha pasado que el viaje de ida a cualquier lugar siempre te parece más largo que el de vuelta empleando el mismo camino? Esta ha sido investigada y se ha demostrado la influencia de valores fisiológicos para tal percepción. El efecto “viaje de vuelta” se determina en nuestro sistema nervioso simpático, concretamente. El viaje es, en términos objetivos igual de largo, o corto. Así lo determinan diversos estudios que apelan a nuestra percepción del tiempo, en función de nuestra memoria.

En este sentido, Niels Van de Ven, es un psicólogo que afirma que el efecto “viaje de vuelta” se debe a una alteración de las expectativas. Van de Ven concluye que la gente es demasiado optimistas sobre un viaje. Tras el mismo, siente que fue bastante más largo de lo esperado. Sin embargo, a la vuelta, ya viaja con la percepción contraria: ‘va a durar mucho tiempo otra vez‘. Bajo esa expectativa ya no lo percibe tan largo”.

Nuestra percepción del tiempo en el paso de la vida.

percepcion tiempoHay muchas teorías entorno a nuestra percepción del paso de la vida. Una de las más famosas es la que establece Maximiliano Kiener. Este diseñador austriaco basa mucho de sus fundamentos en el filosofo francés Paul Janet. Ambos pensadores determinaron que un año de vida, para un niño, es una eternidad, porque es el tiempo en el que está experimentando y descubriendo el mundo.

Pero cuando somos adultos, aparentemente el tiempo pasa más deprisa porque ya conocemos todo. O al menos todo lo que nos rodea. O eso al menos, pensamos o percibimos. Kiener empleó una línea de tiempo interactiva para definir que cuantos más años hemos vivido, menor es el porcentaje que un año representa en comparación con el total. De hecho, en este experimento incluye una cita de Einstein, muy clarividente:

“una hora en una compañía que te agrada pasa mucho más rápido que una hora en la silla de un dentista”

Otra valiosa aportación la hace el psicólogo holandés, Douwe Draaisma, quien determina que “el efecto de la percepción del paso del tiempo está causado por las experiencias vividas. Pero no por la proporción que representan sino porque llega un punto donde ya no hay nuevas”.

Te puede haber pasado que cuando visitas lugares habituales de tu infancia, antes estos nos parecían más grandes. Pero ahora nos resultan pequeños. No solo influye que nosotros seamos más grandes. Sino que cuando los descubrimos por primera vez nos resultaron más magníficos o grandiosos. Luego relativizamos y dejamos de dar trascendencia porque ya hemos descubierto muchos lugares…Es a lo que llamamos efecto “falta de novedades”.

Nuestro cerebro es complejo. En nuestra memoria se almacenan, con especial fuerza, las novedades. Pero ante la rutina, o ausencia de nuevos estímulos, el tiempo se almacena en nuestra mente de forma fraccionada. O lo que es lo mismo, con la sensación de que el tiempo paso rápido y sin novedades.

Es por ello que me encanta viajar. Y cuanto más lejano y más distinto culturalmente el país, más fácilmente almaceno recuerdos y vivencias. La sensación es que el tiempo pasa despacio ante la nueva y numerosas cantidad de estímulos que experimento. Aunque es curioso. También pasa rápido porque lo estoy disfrutando. De esta manera percibo que se alarga mi vida. Es solo una percepción, claro. Porque la cantidad de horas, días y semanas es la misma que si me hubiese quedado en casa.




Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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