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Las 7 plantas curativas que las farmacéuticas nos ocultan

Cuando vamos un domingo cualquiera al monte y nos perdemos podemos acabar rodeados de árboles, arbustos y plantas en general que no sabemos realmente bien que son. En principio no nos importa… pero a la altura de nuestros tobillos anda creciendo un botiquín como no lo esperas. Muchos de estos remedios naturales y caseros son con los que nuestros abuelos y abuelas paliaban y contrarrestaban sus enfermedades. Mucho antes del paracetamol, la aspirina o la lizipaina, ya existían remedios para enfermedades respiratorias, constipados, gripes. O problemas circulatorios, digestivas, irritaciones de la piel y un largo etcétera.

El origen de las plantas curativas

Pero la tierra dejó paso al asfalto y las arboledas y bosques a los comercios y farmacias. Y unos señores de traje, algo avaros y sin demasiados escrúpulos, se dieron cuenta que si algo tenemos en común los seres humanos, además de que todos morimos, es que muchas veces también enfermamos. Y que como ya no hay plantas en la ciudad tenían que condensar las propiedades de estas plantas en unas capsulitas muy pequeñas que podíamos llevar en el bolso. Y sin infusiones ni tanta historia almacenaban parte de esas propiedades.

Luego les añadían un color llamativo y si no el blanco que es más aséptico y da buen rollo. Les añadían también una buena dosis de químicos para que fueran más rápida en su efecto sin pararse a pensar en que esos añadidos curaban esos síntomas que el paciente esperaba, pero que si a largo plazo producían otras cosas daba igual pues entonces buscarían en la tienda con la cruz verde aquello que les calmase la nueva dolencia. Y dinerito para el bolsillo. Y no, no tienen escrúpulos.

Básicamente les importa tu dinero, por encima de tu salud. Para más inri, como cada paciente acudía a un médico de cabecera, pues estos señores tan codiciosos hacían una visita a este doctor y le sugerían que, amablemente, recetase sus productos y que si recetaba mucho igual en la próxima visita llegaban con un reloj o incluso un viaje para el y su señora.

Lo que ni ellos, ni tu médico, ni tu canal favorito de TV te dirá, y aunque tu ya lo sabes, es que la esencia de ese medicamento tiene siempre su origen en una sustancia natural. Y que muchas de ellas están al alcance de tu mano. Solo tienes que agacharte el domingo cuando vayas al campo. Porque cuando te agachas en el medico es para otra cosa…

Hagamos un repaso de las plantas que, correctamente empleadas te evitarán más de un dolor de cabeza (literal)….

Estas son las siete plantas curativas que no deberían faltar en tu balcón

  1. Por empezar por alguna lo haremos por la albahaca. Resulta ideal para el sistema digestivo, especialmente en digestiones pesadas y calma las flatulencia. También regula nuestro apetito. A nivel tópico es ideal (infusionándola) y se aplica en la zona afectada por cortes, herida y rozaduras. Entre sus propiedades destaca por ser antiinflamatoria debido a su composición, rica en aceites, cítricos y compuestos naturales, que también confieren a la albahaca propiedades anti-bacterianas. Esto, obviamnente, permite la prevención de infecciones y desarrollo de enfermedades de origen bacteriano. Un ejemplo: recientes estudios confirman que esta planta previene la oxidación del hígado. Puede consumirse en infusión o añadiendo sus hojitas a tus sopa o a cualquier alimento con cuyo sabor te resulte agradable.
  2. Otro regalo de la tierra es la manzanilla. También ideal para la indigestión. La manzanilla presume de poseer altos efectos relajantes y es recomendable para paliar la ansiedad: de hecho es una de las clásicas en forma de té tanto para el malestar estomacal como para lograr un sueño reparador. La piel también es una gran beneficiada si se aplica la flor de manzanilla tanto en infusiones como en cremas caseras, tal como atestigua la comisión alemana E (una organización gubernamental germana) que probó el uso de la manzanilla para reducir la inflamación de la piel y para combatir diversas bacterias. De hecho, la manzanilla es un antiinflamatorio poderoso que también posee altas propiedades antibacteriales, antialergicas, antiespasmódicas, así como de carácter sedante y como relajante muscular. Entre sus aplicaciones destaca su combate frente a la psoriasis, el eczema, varicela, heridas de curación lenta, abscesos, e inflamación de las encías.
  3. Podemos dar fe que el tomillo es uno de los mejores remedios para paliar, curar y prevenir catarros y gripes. No debe faltar en invierno en tu despensa. El tomillo, entre otras cosas es ideal para combatir la tos y la congestión, todos ellos síntomas gripales. También ejerce una notable función en casos de indigestión y esos indeseados gases. El motivo se encuentra en su principio activo, el timol, que se considera un poderoso antiséptico, es decir, ayuda a combatir un diverso número de infecciones como también a aumentar las defensas y regular nuestro sistema inmunológico. Se puede consumir el tomillo en sopas o en recetas donde se cocinen a fuego lento. Según reporta la Fundación George Mateljan: “Particularmente, la cantidad de DHA (ácido docosahexaenoico, un ácido omega-3) en la membrana de las células del cerebro, de los riñones y del corazón incrementó al añadir tomillo a la alimentación”. El tomillo es además rico en nutrientes: contiene vitamina C, vitamina A, hierro, manganesio, cobre y fibra dietética. En definitiva, el tomillo combina propiedades anti bacterianas, antiespasmódicas, expectorantes, anti reumatoides, tranquilizantes y combate la hipertensión. El aceite de tomillo también tiene una larga lista de usos para nuestra piel.
  1. El cilantro es otra rica planta en nutrientes y un excelente regulador de los procesos metabólicos. Rico en vitaminas, esta planta como muchas de las ya mencionadas es una gran aliada en procesos antioxidantes y antiinflamatorios. Además, resulta ideal como ingrediente culinario en la preparación de salsas y aderezos, como vinagretas. Sus funciones son también depurativas y combaten la inevitable acumulación de metales pesados en nuestro organismo.

  2. El jengibre empieza a consolidarse en España y otros países. Lo que más llama su atención es su extraño aspecto, cuasi extraterrestre como diría alguna. En este caso, la raíz del jengibre no debería faltar en nuestra nevera pues es altamente indicado en los procesos digestivos y para mantener nuestro tono metabólico óptimo y equilibrado. Desde tiempos inmemoriales, el jengibre ha sido empleado para dolores articulares, especialmente en tratamientos para la artritis, y en dolores musculares. Es también efectivo en patologías alérgicas. La forma más común en su consumo es infusionado en agua hirviendo y, posteriormente darle un toque de limón exprimido para obtener un sabroso té, con grandes propiedades terapéuticas. Sin embargo, si te gustan los sabores fuertes, también puedes consumirlo crudo, cortando rodajas finas y añadiéndolo en ensaladas. La siempre sabia medicina tradicional china lo emplea como activador de la circulación de la sangre y como refuerzo del sistema inmunológico. Ahí es nada. Finalmente, el jengibre también se ha mostrado efectivo en la lucha contra el cáncer, la diabetes, el hígado graso, el asma, las infecciones bacterianas y fúngicas, y es uno de los mejores remedios disponibles contra el mareo y nauseas (por embarazo o quimioterapia, por ejemplo). El tomar un gramo diario de jengibre puede ayudar a reducir las náuseas y el vómito en mujeres embarazadas, o en aquellas personas con migraña.

  3. Las propiedades de la menta van más allá de lo que es simplemente potenciar el sabor de una comida o bebida. La menta es utilizada como un “reparador” en la digestión, como remedio para cólicos y cualquier síndrome vinculado a una mala digestión. Un estudio hecho por científicos en Alemania en el año 2003 demostró que la menta ayuda a reducir el tiempo de transito de la comida al intestino delgado, donde la mayor absorción de nutrientes tiene lugar. Ello reduce de manera considerable los residuos ácidos de una digestión que fermenta y pudre los alimentos. También puede relajar los músculos de los intestinos, lo que permite que el gas pase y alivie el dolor abdominal. Es recomendable añadir unas cuantas hojas de menta a una ensalada, té o tentempié para adquirir sus propiedades curativas de manera directa y efectiva. La menta también ofrece beneficios para el sistema respiratorio, para la tos, resfriados, asma, alergias y tuberculosis. Inhalar el aroma de la menta puede mejorar la memoria y liberar el estrés, y el aceite de menta actúa como expectorante y descongestionante. A nivel tópico, se puede frotar el aceite esencial de menta en el pecho o inhalarlo con un vaporizador para despejar la congestión nasal y aliviar los síntomas de la tos y el resfriado. Al seleccionar la menta para su uso personal, las hojas frescas brindarán un sabor superior al de las hojas secas (en este caso, en infusión). Además de usar las hojas frescas de menta en té, puede añadirlas a las sopas, ensaladas de fruta o al gazpacho. La menta es muy fácil de cultivar uno mismo y la planta funciona como un repelente muy efectivo contra muchos insectos que pueden invadir su jardín o su hogar.

  4. El orégano es rico en hierro, magnesio, calcio y potasio, todos ellos con propiedades alcalinizantes y que son elementos que refuerzan la salud cardiovascular y ayudan a un metabolismo saludable en el tiempo. El orégano es altamente antioxidante y favorece la salud de nuestro sistema gastrointestinal. Por ello recomendamos consumir orégano, tanto en infusión como en tus platos puesto que sus propiedades curativas abarcan la mayor parte de nuestra salud.

Plantas curativas VS farmacéuticas

Debemos tener en cuenta que todas la especies y plantas medicinales aquí mencionadas no son perniciosas en ningún caso y pueden consumirse mediante infusión o para condimentar alimentos y platos. Sus capacidades terapéuticas vienen dadas desde el momento que ejercen un estímulo sobre determinado órgano, tejido o sistema. Para que sean efectivas, este estímulo debe repetirse varias veces al día durante cierto tiempo. Solo así provocarán cambios beneficiosos. Hay que precisar aquellas patologías que queremos paliar o sanar. Es por ello que recomendamos usarlas de forma variada, en cantidades moderadas y siempre asesorado por profesionales de la fitoterápia o aconsejados por herboristas. En cualquier caso, PLANTARTE aconseja tener inquietud por conocer e identificar las plantas medicinales que no conozcamos, especialmente las que nos rodean y aprender a usarlas. No estaría de más que cultivásemos alguna en una maceta en nuestro balcón o ventana. Para aquellos más aventajados o que quieran ir un poco más allá, no resultará difícil macerar una de estas hierbas o preparar una tintura, un té, jarabe o ungüento. ¿Y por qué no desarrollar una habilidad curativa con una planta y compartirla con aquellos que la necesiten? De hecho, si quieres acceder a una completa guía que amplíe tus conocimientos sobre las terapias con plantas deberías visitar este enlace

Consideraciones históricas de las plantas curativas

Antes de que existiera la medicina moderna y los monopolios farmacéuticos, con sus medicamentos sintéticos, existían las plantas y las más diversas culturas y civilizaciones sabían cómo usarlas adecuadamente para tratar males comunes e incluso enfermedades potencialmente mortales.

En el antiguo Egipto, un documento como el “papiro de Ebers”, (1.550 a.C.) en sus más de cien páginas ya mencionaba aproximadamente 700 hierbas medicinales y cómo usarlas. Posteriormente, el tratado hipocrático (Imperio Heleno, s XVI a.C. ) se vanagloriaba del uso de la medicina fito terapéutica.

Más recientemente, durante los siglos XIX y XX, el conocimiento de la medicina con plantas se perdió seriamente pero aun perduró de generación en generación, especialmente gracias a la figura de la mujer, quien se encargaba de preparar las hierbas curativas a modo de médico familiar.

Actualmente, la Organización Mundial de Salud calcula que el 50 por ciento de la población residente en occidente utiliza o ha utilizado remedios naturales (un 80% en el hemisferio sur). La mayoría de los medicamentos actuales, un 70% de los de Estados Unidos son derivados de productos naturales, principalmente de plantas.

A principios del s. XX, tras la primera guerra mundial, los remedios naturales perdieron legitimidad frente a los medicamentos, que bien apoyados en campañas publicitarias empezaron a considerarse más cómodos y efectivos. Esperemos que la sociedad global entienda que la salud no es un negocio y que la naturaleza ofrece la solución para cada enfermedad que alberga el planeta.

Solo es cuestión de preocuparse de nuestra salud… porque nadie quiere cuidar tu salud más que tu, ¿no?

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Jose Vicente Esteve Lopez :Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

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