X

Protégete del sol con remedios naturales: más baratos y efectivos

Llega el verano. Y con él el calor y el sol se prolonga durante muchísimas horas. En los últimos años mucho se habla de los peligros de la exposición directa a la luz solar y los riesgos que para nuestra piel supone. La piel, como todos sabemos, es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y está expuesto a sufrir serias enfermedades en forma de melanoma y cáncer. Para evitar que esto suceda, la comunidad médica aconseja emplear cremas de protección solar, que deberán aplicarse media hora antes de la exposición al sol. También sabemos que por exposición solar entendemos, no solo cuando vamos a la playa, sino también cualquier contacto con los rayos solares, ya sea simplemente paseando por la calle o haciendo deporte. También sabemos que las horas de mayor peligro oscilan desde le mediodía (12:00) hasta las 18:00 horas.

La protección resulta fundamental. Lo que muchos de nosotros no sabemos es que gran parte de los protectores solares que podemos comprar en farmacias o supermercados llevan en su composición químicos nocivos para nuestro organismo. Y que incluso, estos químicos podrían estar detrás de aquello de lo que nos intentan proteger: el cáncer de piel. Tampoco podemos obviar los precios abusivos que tienen los protectores solares… aquellas familias con pocos recursos ¿que deben hacer?, ¿no salir a la calle o exponerse a dañar y enfermar su piel?

Además, subyace otro factor importante. Cuando usamos estas cremas y nos metemos en aguas naturales, ya sean playas, lagos o ríos, estamos impregnados de estas cremas (y sus químicos) lo que fomenta es la contaminación del agua natural en la que nos bañamos. Y si lo haces tu solo no pasa nada. Pero mira las playas de Benidorm en agosto y dime lo que pasará al medio marino. Quizá las picaduras de medusas, en ocasiones, nos estén bien empleadas..

Por eso PLANTARTE quiere ofrecerte una solución más natural, económica, saludable e, incluso, respetuosa con el medio ambiente.

Para empezar, debemos pensar que antes no existían tantísimos productos de protección solar y no había tanto cáncer de piel. Si bien es cierto que la incidencia del sol y otras cuestiones como las del calentamiento global o el paulatino debilitamiento del ozono son considerables, también es cierto que antiguamente nuestros mayores trabajaban más en el campo o al aire libre. Pese a todo esto, la incidencia de cáncer de piel ha aumentado notablemente y la comunidad científica comienza a establecer una relación directa entre este aumento de protectores solares con químicos y el incremento de cáncer de piel. Esto lo demuestran diversos informes como los elaborados por la FDA (Academia Americana de Dermatologia y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), que establecen que los protectores solares no son útiles para prevenir el cáncer de piel. Incluso se atreven a afirmar que buena parte de las marcas comerciales podrian fomentar este cáncer. Esto es así porque buena parte de los protectores solares habitualmente contienen ingredientes tóxicos, como disruptores endocrinos que favorecen el crecimiento del cáncer de piel y los radicales libres en el cuerpo.

Por otro lado, como establece la página web del reconocido doctor Mercola, existe una Guía de Protectores Solares de 2012 que fue desarrollada por el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG) y que determina que existe un 75% de protectores solares “contienen ingredientes potencialmente dañinos“. Esta afirmación es fruto de “pruebas a 800 protectores solares comercialmente disponible (…) de los que solo el 25 por ciento (…) protegieron efectivamente la piel sin el uso de ingredientes potencialmente tóxicos”.

Ingredientes naturales para protegernos del sol

Por fortuna, y por todo lo dicho, existen remedios e ingredientes naturales que tenemos en nuestra casa y pueden protegernos de la exposición al sol. La mayoría de ellos son aceites cuyas propiedades ejercen de FPS (factor de protección solar). A saber: el aceite de manteca de Karité, cuyo FPS es de 10; el aceite de sésamo, de coco, de cáñamo, soja o aguacate (cuyos FPS oscilan entre 5 y 10). También tenemos el aceite de germen de trigo (20 FPS), o como no el aceite de semilla de zanahoria (30 FPS). Sin embargo, el más efectivo es el aceite de semilla de frambuesa (entre 30 y 50 FPS). Todos ellos son excelentes, pero por si solos insuficientes ante una prolongada exposición solar. Por ello, a todos ellos habría que añadirles óxido de zinc. Se trata de un mineral natural que potencia el efecto protector de estos aceites ante la exposición solar.

Receta

Vamos a proporcionarte un par de recetas. Elige la que te resulte más cómoda o sencilla:

1) Emplearemos 150 ml. a elegir entre aceite de avellanas, de almendras, oliva, aguacate o sésamo. Usaremos también 50 ml. de aceite de coco o 100 gramos de manteca de Karité. Finalmente necesitaremos gel natural de áloe vera. También, de forma opcional, podemos emplear aceites esenciales de zanahoria, menta o lavanda.

Derretiremos la manteca de Karité o aceite de coco al baño maría y cuando se derrita añadiremos los aceites y mezclaremos bien. Luego añadiremos el áloe vera y alguno de los aceites esenciales citados y deberá quedarnos una consistencia sólida. Si la consistencia que deseamos es más aceitosa y fácil de untar en nuestra piel deberemos, simplemente, mezclar alguno de los aceites citados con el áloe vera y un aceite esencial. Así de simple.

2) Emplearemos un par de cucharadas mezclando alguno de los aceites anteriormente citados. Lo ideal sería añadirles 30 gramos de cera de abeja para conferirles una capacidad impermeable en caso de baño. También es ideal sumar a la mezcla 30 gramos de manteca (Karité, mango, o cacao). Finalmente añadiremos diez gramos de polvo de óxido de zinc y podemos rematar la receta con algunas gotas de aceites esenciales, de semillas de frambuesa o zanahoria, para aromatizar.
Todos los aceites y mantecas deberán derretirse al baño maría y posteriormente añadir el polvo de óxido de zinc y los aceites esenciales. La mezcla deberá ser bien disuelta hasta que el óxido de zinc se mezcle completamente con el resto de ingredientes.

Introducir la mezcla en un recipiente de plástico o cristal y esperar que se enfríe. Una vez endurecido quedará como una barra de desodorante que se aplicará directamente sobre la piel.

Si aún quieres algo más fácil… Aplícate aceite de coco, avellanas, oliva, almendra, directamente en la piel. Ojo, siempre aceites sin refinar. Otra opción es emplear simplemente gel de áloe vera natural sobre tu piel.

Como se protegía antes la gente…
En realidad, antes de la existencia de los protectores solares, nuestros mayores ya se protegían del sol empleando ropa como protección, buscando la sombra siempre y nunca exponiéndose al sol al mediodía. También tenían una dieta más saludable que la nuestra con mayor alimentación de fruta y verdura que les aportaba más vitaminas, minerales y antioxidantes, que protegen la piel.

Respecto a la alimentación, hay que tener en cuenta que nuestra piel es la primera linea de defensa y si nuestro sistema inmune está funcionando mal por un consumo excesivo de alimentos procesados (que debilitan todo nuestro cuerpo), uno de los primeros órganos afectados es la piel. Para ello recomendamos alimentos de temporada de verano: fresas, arándanos, frambuesas, cerezas y frutas (de todo tipo), legumbres, frutos secos. Todos ellos para tener una piel sana y una protección natural del sol.

El sol es necesario, aporta vitamina D, esencial para nuestra salud. Pero protégete del sol naturalmente, hazte un favor. Y si puedes hacerlo prescindiendo de químicos, mejor que mejor.

Categoriea: DestacadoGeneralSalud
Etiquetas: aceite de cocoAloe VeracáncerKaritéprotección solar
Jose Vicente Esteve Lopez :Autor de Plantarte- Periodista y coach en habilidades comunicativas. Formación en Psicología de la Comunicación y PNL. Dime que necesitas y luego averiguamos cómo gritarlo al mundo,

Esta web usa cookies.